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Agosto 4, 2016

El amor por el fútbol me lo enseñó una mujer

No es muy común encontrar hoy en día mamás futboleras, y menos si son madres cabeza de hogar, pero en esta vida he sido tan afortunado que una de esas mujeres que son edición limitada, yo la tengo como madre.

Ella, desde que tengo uso de razón me alcahuetea todo lo que yo quiera; me vestía con cuantos uniformes de fútbol yo pedía, me compraba cientos de balones y me pagaba la escuelita de formación, siempre me daba lo mejor desde que se pudiera. 

Por allá en el año 1995 Rene Higuita protagonizó el tan famoso ‘Escorpión’, ella y yo estábamos en el patio de la casa, yo acompañándola mientras ella lavaba mi ropa sucia manchada de pasto de tanto jugar fútbol. Tomé uno de los tantos balones que tenía y quise imitar al arquero colombiano pero mi maniobra salió mal; me abrí la cabeza y una vez más (porque no fue la primera y única vez) tuvo que salir corriendo conmigo para llevarme al hospital.

No quiero presumir, pero yo era buen delantero, quería ser como ‘El Tino’ Asprilla y mi mamá, como siempre apoyándome me compró el uniforme de Colombia con aquel número 11 que usaba el jugador tulueño.

Recuerdo que para el Mundial de Francia 1998 pudimos estrenar televisor a color. Viví y disfruté de ese torneo junto a ella, recuerdo también que fue la primera vez que vi a una mujer llorar por el fútbol. A nadie le gusta ver llorar a la mamá y ese día vi como el sentimentalismo que hoy en día tengo yo por ese deporte, lo tenía ella. Lloraba y lloraba al ver como también lo hacía Mondragón después de que Inglaterra nos eliminara de aquella competición.

Me acompañaba a mis partidos, gritaba, sufría por los golpes que recibía y se emocionaba por mis goles. Éramos ella y yo solos por distintas canchas de fútbol y siempre al finalizar los encuentros sin importar el sudor o lo embarrado que estuviera me abrazaba. Aunque jugará mal para ella era siempre el mejor.

Jarocha, como le dicen de cariño a ella, fue la primera que llevo a Esteban (un primo) al Estadio quien posteriormente sería el encargado de llevarme a mí por primera vez al Campín. Mi madre hincha de Santa Fe, Esteban y yo hinchas de Millonarios. ¡Qué bonito es el fútbol!

En momentos discutimos por la Selección Colombia, cuando el tiempo lo permite tenemos largas y buenas charlas de fútbol, hay partidos que ella prefiere no ver porque los nervios y la angustia le ganan. Es ‘Falcaista’ como yo, pero dice que ‘El Pibe’ Valderrama fue un tronco. Ama a David Ospina, vive enamorada de Faryd y no gusta mucho de Teófilo Gutierrez y de vez en cuando le tira sus críticas a James Rodríguez.

Hoy en día me sigue consintiendo; me sana los golpes que el fútbol me deja, es mi masajista y mi motivadora personal. Me molesta cuando Millonarios pierde, siempre vive preguntándome los resultados de Santa Fe y siempre le hace fuerza a los equipos colombianos que participan en competiciones internacionales.

Esto es un pequeño homenaje a la mujer que me dio la vida, que me cuidó y me cuida. Un homenaje a esa mujer que daría su vida por mí, que ha hecho mil sacrificios por darme lo mejor, la que me enseñó el fútbol y me dejó practicarlo libremente. ¡Feliz cumpleaños Madre!

Díganme ustedes ¿cómo no amar el fútbol si la persona que más amas te inculcó ese sentimiento?

 

Por: Sebastián Sarmiento   Twitter: @sarmientoosorio  

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