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Marzo 28, 2016

Los cambiantes 3 puntos de la selección Colombia

Todo era alegría, fiesta, optimismo. Todos pensábamos en golear para el segundo tiempo. El mito de la altura una vez más se estaba derrumbando y con razones de peso: dos goles bien confeccionados, inteligencia al jugar manteniendo bloques cortos y dando muy pocos espacios entre líneas, con los laterales (Diaz y Medina, de buen comportamiento) dedicados a la marca y todos en la cancha ahorrando energías. Teníamos 3 puntos en el bolsillo.

Cinco minutos bastaron para que todo comenzara a cambiar: Un trueque en la posición de James con Cuadrado, que ellos mismos ni entendieron, el físico y la altura que comenzaron a hacer mella en el sector medular, errores que se presentan cuando el oxígeno escasea (Murillo y su mano), desorden táctico que permite espacios enormes entre líneas (segundo gol boliviano) y unos cambios que pocos entendieron, no por los jugadores que entraron, sino por los que salieron. La debacle se veía venir porque Colombia no se encontraba en la cancha. Ospina aportaba para detenerla, tratando  de llenar de confianza a los cafeteros. Sin embargo, el juego en cuestión de minutos volvió a cambiar: los Bolivianos empezaron a sentir también su altura, aflojaron en presión y en marca y eso sólo bastó para que el crack colombiano y figura del partido, James Rodriguez le pusiera con un cambio de frente hermoso un dulce al novato Marlos Moreno para devorarse la cancha, para pensar por un segundo si se consagraba, pateando al arco y hacer el gol o entregar el balón al mejor posicionado. Su gran decisión le da un mayor valor a este juvenil y, por supuesto, los 3 puntos a esta Selección que venía colgada en la tabla de posiciones.

Sufrido, como hace cuatro años. Duro, como siempre. Pero definitivamente son 3 puntos con los que sí o sí hay que contar. El reto ahora es mayor: conseguir el triunfo frente al líder Ecuador en la casa, porque de nada servirá estos cambiantes 3 puntos ganados ayer si no logramos los restantes en juego el próximo martes. Sin duda alguna el equipo cambiará en cada una de sus líneas, pero la fe sigue intacta. El sueño de estar en Rusia 2018, ese gran sueño, por fortuna no cambia.

Por: Iván Liévano // @ivanlievano

Todo era alegría, fiesta, Optimismo. Todos pensábamos en golear para el segundo tiempo. El mito de la altura una vez más se estaba derrumbando y con razones de peso: 2 goles bien confeccionados, inteligencia al jugar manteniendo bloques cortos y dando muy pocos espacios entre líneas, con los laterales (Diaz y Medina, de buen comportamiento) dedicados a la marca y todos en la cancha ahorrando energías. Teníamos 3 puntos en el bolsillo.

5 minutos bastaron para que todo comenzara a cambiar: Un trueque en la posición de James con Cuadrado, que ellos mismos ni entendieron, el físico y la altura que comenzaron a hacer mella en el sector medular, errores que se presentan cuando el oxígeno escasea (Murillo y su mano), desorden táctico que permite espacios enormes entre líneas (Segundo gol boliviano) y unos cambios que pocos entendieron, no por los jugadores que entraron, sino por los que salieron. La debacle se veía venir porque Colombia no se encontraba en la cancha. Ospina aportaba para detenerla, tratando  de llenar de confianza a los cafeteros. Sin embargo el juego en cuestión de minutos volvió a cambiar: Los Bolivianos empezaron a sentir también su altura, aflojaron en presión y en marca y eso sólo bastó para que el Crack colombiano y figura del partido, James Rodriguez le pusiera con un cambio de frente hermoso, un dulce al novato, Marlos Moreno para devorarse la cancha para pensar por un segundo si se consagraba, pateando al arco y hacer el gol, o entregar el balón al mejor posicionado. Su gran decisión le da un mayor valor a este juvenil, y por supuesto, los 3 puntos a esta Selección que venía colgada en la tabla de posiciones.

Sufrido, como hace 4 años. Duro, como siempre. Pero definitivamente son 3 puntos con los que sí o sí hay que contar. El reto ahora es mayor: conseguir el triunfo frente al líder Ecuador en la casa, porque de nada servirá estos cambiantes 3 puntos ganados ayer si no logramos los restantes en juego el próximo martes. Sin duda alguna el equipo cambiará en cada una de sus líneas, pero la fe sigue intacta. El sueño de estar en Rusia 2018, ese gran sueño, por fortuna no cambia.

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