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Mayo 31, 2012

Aprovechemos a Falcao, pero no nos aprovechemos de él

Como en Colombia tendemos siempre a idolatrar más de la cuenta a todo aquel que se destaca y a criticar más de lo debido, es preferible guardar absoluta calma sobre lo que puede hacer Falcao en la selección Colombia en estas fechas de la Eliminatoria. Y no porque el goleador no sea capaz de marcar como ninguno otro, sino porque parece que en nuestros genes está inmersa una gran capacidad de cometer injusticias.

Lo más sano es alabar al delantero en sus justas proporciones antes de convertirlo en estrella del conjunto nacional. Por fortuna, no hay nada en Falcao que indique que pueda caer en el pozo de tantos otros compatriotas que se destacaron en sus clubes y no pudieron hacerlo con la Selección, tal vez por falta de jerarquía o carencia de amor por la camiseta.

Este es el mejor momento para que Falcao llegue con todo su potencial anotador. Más allá del desgaste de la temporada y de los tristes amistosos que jugó con el Atlético de Madrid en nuestro país, el delantero está en la cúspide de su carrera. Esperar poco de su talento sería injusto con sus capacidades.

La Selección sí debe aprovechar a Falcao, en el buen sentido de la palabra. Buscarlo en la cancha, acompañarlo. Hay que dejarlo en posición anotadora, que no es cosa fácil. Rodearlo y comprenderlo. Es lo lógico, es nuestro mejor jugador. Lo demás será su acierto o falla a la hora de patear o cabecear. Pero lo que no se debe hacer es esperar todo de él al hablar del gol. Los partidos se pierden por incapacidades conjuntas, no individuales. Y se ganan así, aun cuando un solo futbolista sea el que marque el destino del resultado.

Al tanto de esta realidad, el peruano Carlos Lobatón apuntó: “Esperemos que Falcao García no esté inspirado”. Todos los colombianos queremos lo contrario, aunque la advertencia corre porque Falcao no es la Selección ni viceversa, porque acá ganamos y perdemos todos por igual y porque hay quienes quieren generar exageradas responsabilidades en un solo jugador, antes y después de los partidos.

Colombia es un país experto en pisotear o magnificar a quien se le venga en gana. Gustaríamos todos de más equilibrio, de éxito, de reconocer sanamente la grandeza de Falcao y de no convertirnos en ese fanático que definió Winston Churchill, es decir, en una persona que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema. En la Selección, Falcao debe ser uno más y no el centro absoluto de atención. Ojalá pueda hacer muchísimos goles, por supuesto. Pero los que quieren enaltecerlo ya en el conjunto nacional y cargarle así excesivo peso en sus hombros simplemente están equivocados.

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