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Amistosos ante Atlético de Madrid: pobre consuelo para Millos y América

Los partidos amistosos que jugará el Atlético de Madrid contra Millonarios y América servirán para destapar, aparentemente sin remedio, la botella de la decadencia del fútbol colombiano. Y servirán principalmente para que los organizadores se lleven el dinero a casa y para alegrar a una hinchada ansiosa de ver, por fin, a un buen equipo y a un compatriota que merecidamente recibe los elogios del mundo. Falcao debe oír un gran aplauso de Colombia. Su trabajo es loable. Es un animal del gol, por eso su apodo, y su presencia por sí sola llama la atención, más cuando el samario tiene un camino que podría llevarlo a convertirse en el mejor delantero del planeta. Nadie sabe si lo logrará, pero verlo en su clímax actual, en el equipo que acaba de coronarse en la Liga Europa, es una oportunidad que bien se puede disfrutar. Pero no hay que enceguecerse. Los que más sonreirán serán los benditos empresarios del fútbol y no porque los hinchas no vayan a gozarse la escena. Los que más sonreirán serán los benditos empresarios, reitero, porque aprovecharán al máximo el buen viento y la buena mar que acoge hoy a Falcao y le exprimirán su imagen tanto como sea posible para sonsacar dinero. Si Frito-Lay puso a Messi a comer empaquetados en TV, Falcao no tiene por qué ser la excepción. La orden es aprovechar el momento. “Ni siquiera en los años noventa, tiempos en que Faustino Asprilla ganó dos copas de la UEFA con el Parma de Italia, Colombia había vivido una fiebre tan grande como la que ha provocado Radamel Falcao García en el Atlético de Madrid. Ni siquiera ‘el Boca de los colombianos’ de finales de los noventa y comienzos de la década anterior provocó tanta euforia por un jugador”, publicó con atino la revista Semana en su más reciente edición. Algunos aficionados pagarán así 63 mil pesos por una boleta en las tribunas laterales de El Campín. Otros, más ricos, desembolsarán 188 mil para estar en occidental baja y algunos pocos, mucho más acomodados, los 945 mil pesos de la zona VIP. Dinero también saldrá de la gente para el amistoso en Cali. Y no hay crítica en ello: la empresa cobra lo que se le antoja y la gente decide si paga o no. Para el amistoso de Santa Fe contra Real Madrid, hace cuatro años, muchos sacaron del cajero automático un millón de pesos. Plata hay para el fútbol, no lo dude. El punto es que al margen del espectáculo de los amistosos –que casi siempre son aburridos- y de la gracia de ver a Falcao y Amaranto Perea esto también provoca mucha decepción. Sobre todo porque Millonarios y América están lejos de renovar la grandeza de su historia. Si un jugador del Atlético de Madrid pregunta por la actualidad de Millonarios porque no sabe nada del equipo, lo cual es posible en estos momentos aciagos, alguien podría contestarle que no gana una estrella desde 1988, que está lejos de hacerle honor a su nombre porque no tiene dinero y que está eliminado de un torneo de pobre nivel. Le dirían que algún día Millonarios fue muy importante en el mundo, pero que de eso ya pasaron 60 años. Y si la inquietud pasara por el momento actual del América tampoco llegarían muchos elogios. Bastaría con decir que el equipo está en la segunda división. Estos amistosos contra el Atlético me parecen garrapatas que chupan la sangre que corre por dos grandes equipos del medio en el que vivimos. En realidad, no es mucho lo que estos juegos benefician a las instituciones; al contrario, sirven de cortina de humo para los hinchas que cada vez más se acostumbran a la decadencia del fútbol que celebran. El mundo de América y Millonarios, con sus directivos a la cabeza, debería estar en otro foco, no sólo en atractivos amistosos que se programan en medio de su más profunda mediocridad. Muy distinto sería un amistoso de un América o de un Millos campeón frente al monarca de la Liga Europa, ¿no? Hoy en día, es absolutamente abismal la diferencia deportiva que hay entre ellos y, al menos, no debería ser tanta contando que estos dos equipos son los más ganadores del torneo colombiano, el cual no figura internacionalmente desde que Cúcuta y Millonarios llegaron a semifinales de la Libertadores y la Sudamericana, respectivamente, en 2007. Muy distinto es el caso del Huila. Para ellos sí que vale este amistoso ante el Atlético de Madrid, el 22 de mayo. Con serias limitantes, están en Primera División, clasificados a las semifinales del vigente campeonato y tranquilos esta temporada en la tabla del descenso. El amistoso para Huila se puede ver como una fiesta y no como un consuelo, que es lo que me temo pasa con América y Millonarios. En Twitter: @javieraborda

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