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Donde las palabras mueren: de Ochoa Uribe a Falcioni y Gareca

Es en el campo de juego donde todas las declaraciones, predicciones y opiniones quedan atrás. Cuando se da el pitazo inicial no hay otro momento que el ahora, la toma de decisiones en cada una de las acciones, es  la que orientará las posteriores conclusiones. Dicen que los médicos conocen mejor que nadie los riesgos de su profesión, por lo que actúan conforme a su ética y capacidad sabiendo que la toma de sus decisiones puede ser la vida o la muerte. Gabriel Ochoa Uribe, ‘El Médico’ como le decían, inició su carrera como jugador en el América, donde se dio a conocer como  portero de poca estatura pero de gran destreza, posteriormente  fue transferido a  Millonarios  donde encontró un lugar entre las grandes figuras en la época del Dorado. Como entrenador  fue el artífice de la obtención de los primeros títulos de Millonarios, En 1966 paso a dirigir al rival de patio, Santa Fe. En 1979 llego al América de Cali, equipo que logró sacar campeón por primera vez en el fútbol colombiano, título que sería solo el comienzo de una época llena de gloria, figuras y controversias. El profe Ochoa, es considerado uno de los entrenadores más importantes en la historia del fútbol colombiano, es el entrenador con más títulos conseguidos en un mismo equipo. Llevó al América a la cúspide del balompié nacional, cosechando en 1986 seis títulos, cinco de ellos de manera consecutiva (82, 83, 84, 85, 86), record que todavía ostenta la escuadra escarlata, además de ser tres veces subcampeón de la Copa Libertadores. En su nómina se encontraban figuras de la talla de Juan Manuel Battaglia, Willington Ortiz, Roberto Cabañas, Ricardo Gareca,  Julio César Falcioni entre otros. Justamente ellos, el ‘Tigre’ Gareca: pieza fundamental en el ataque del América multicampeón de Ochoa; y Falcioni: Su hombre de confianza en el campo y referente dese la portería, posición que ‘El Médico’ conocía muy bien, han sido sus pupilos más queridos y que mejor han interpretado sus enseñanzas. Al punto que previo a las eliminatorias de 1986, ya como entrenador de la selección Colombia, Ochoa le propuso a Falcioni que se nacionalizara para que pudiera jugar para Colombia, algo que finalmente no sucedió por la presión del periodismo de la época. Ya como entrenadores, los dos supieron abrirse camino por medio de su trabajo. ‘El Tigre’ Gareca  empezó su carrera con un exitoso paso por Talleres de Córdoba, lugar donde hoy en día es recordado con agradecimiento, luego regresó a Colombia donde dirigió al América en 2005 y a Santa Fe en el 2006. Finalmente encontró su lugar en el mundo en su actual equipo: Vélez Sarsfield. Muchos le dicen: El Ferguson del fútbol argentino, ya que en la vorágine del mundo actual, es el único técnico en primera división con más de 4 años en su cargo, donde ha obtenido tres títulos locales. Por su parte Julio César Falcioni empezó su periplo como entrenador justamente en Vélez, donde no obtuvo buenos resultados, en 2005 llegó a Independiente con quien hizo muy buenas campañas además de  promover a jugadores como el ‘Kun’ Agüero. Su primer título como entrenador llegaría en el 2009, con James Rodríguez en su mejor momento llevó a Banfield a la obtención de su primer campeonato en primera división. Este logro le permitió  en 2011 hacerse cargo del primer equipo de Boca Juniors, con quien obtuvo en ese mismo año el campeonato local, y en 2012 la primera edición de la Copa Argentina. Luego de una seguidilla de malos resultados fue injustamente despedido por una disputa con el máximo referente del plantel: Juan Román Riquelme. El 2011 fue el año en que dos discípulos de los principios y enseñanzas del profe Ochoa se consagraron campeones con sus equipos de manera consecutiva en el fútbol argentino: Gareca en el clausura y Falcioni el Apertura. Al finalizar el año y demostrando su amistad que ha perdurado a lo largo de los años, los dos concedieron juntos varias entrevistas, donde hablaban de sus grandes recuerdos de Colombia y de Ochoa Uribe. Falcioni solo tuvo elogios para quien fue su maestro dentro y fuera de la cancha, hablo de él como persona y entrenador: “Era un hombre que desde su capacidad y su trabajo hacia que las cosas salieran bien, hizo un equipo multicampeón” afirmó luego de que Gareca recordara algunas anécdotas de la época. Muchos recordaban y los alababan por su gran triunfo como entrenadores, además de ser grandes amigos ahora eran los dos mejores entrenadores del fútbol argentino. Lo que muy pocos reconocían es que sus conocimientos futbolísticos y gran parte de su estilo de juego se lo debían al profe Ochoa, fue él quien los formó y perfeccionó en aquel imbatible América de Cali de la década del 80’. Los que recuerdan la manera de jugar de Ochoa, se dieron cuenta que él Boca de Falcioni no era otra cosa que la interpretación de lo que había aprendido en Colombia, muchas veces criticados por lo mismo, eran equipos que primero aseguraban el cero en su propia puerta como principal arma para lograr el triunfo, la diferencia estaba en las figuras de la época del América, quienes en un contragolpe definían un partido por su capacidad individual. Viendo al Boca de hoy, es fácil darse cuenta que Falcioni hizo magia con esa defensa, los que lo echaron de manera desagradecida, ahora si valoran haber salido campeones con la valla menos vencida y de manera invicta, habiendo conseguido una efectividad del 60%  de los puntos y un promedio de goles en contra de 0,894 por partido, con  el mismo plantel que le acaban de meter 6 goles en un mismo encuentro. Gareca, como atacante de aquel equipo pentacampeón, interpretó el juego ofensivo del profe Ochoa, asegurando siempre la posesión del balón y la técnica de jugadores de mitad de cancha para adelante. Respaldado por una institución modelo del fútbol argentino, con una estructura de divisiones inferiores que nada tiene que envidiarle a los mejores clubes de Europa, ‘El Tigre’ supo darle estabilidad a jugadores discutidos y seguridad a las jóvenes promesas de la entraña del club para cuando tuvieran una oportunidad. Conocí muchas personas que vienen a Buenos Aires encantados por la idea de aprender los conceptos para ser un buen entrenador, con varias escuelas de renombre sin duda que este es un buen lugar para nutrirse y respirar fútbol. Anonadados por la idea de conocer más sobre la doctrina de Bilardo o de Menotti, se aventuran con la necesidad de tener una mejor preparación que la que se brinda en Colombia. Para Gareca y Falcioni, la mejor escuela quedaba en Cali, el mejor recinto era el vestuario y a su gran maestro le decían ‘El médico’, aquel que les enseño el valor de la vida y el trabajo con principios. Bien dicen que las palabras mueren en el campo de juego, pero las grandes enseñanzas perduran a través del tiempo. Por: Daniel Santamaría Jaramillo. Twitter: @danielsaja03

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