Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Push Gol Caracol
Reciba nuestras notificaciones con lo último de:
No, gracias.
¡Claro que sí!

Publicidad

Los lambones detrás del Real Madrid y Barcelona

Hay demasiados periodistas montados en el bus de la moda, haciendo eco al mezquino duopolio que, con o sin intención, están creando los equipos más poderosos de España. Es fácil identificar a los acomodados. Son aquellos que se la pasan pregonando alabanzas, haciendo juicios de lo que ven a miles de kilómetros por TV. Son marionetas de esa rivalidad entre el Real Madrid y el Barcelona que cobija al mundo. El gran Barcelona, el que hizo una primera vuelta casi perfecta en la Liga española (55 de 57 puntos posibles), perdió la eliminatoria contra el Real Madrid en la incipiente Copa del Rey, cayó en un clásico ante el Real que con suplentes pareció más un amistoso y falló en el juego de ida ante el Milan en la Liga de Campeones. Entonces manifestaron que todo se había acabado. Dijeron, gritaron, que había llegado la baja previsible del cuadro catalán, su gran era, y que faltaba motivación al interior del grupo. Pero no solo eso, de nuevo  hablaron de Messi, de su dizque bajo nivel, de la necesidad de que sea extraordinario para que su equipo también lo sea. Advenedizos, aseguraron que faltaba técnico. Que faltaba recambio. Menospreciaron a Xavi e Iniesta. Con Tito Vilanova en Estados Unidos recobrando su salud, quedó Jordi Roura y a él lo calificaron como un entrenador sin la “experiencia necesaria” ante tremenda responsabilidad. Casi todos daban por eliminado al Barcelona en los octavos de final de la Champions. No nos digamos mentiras. Fue allí cuando Barcelona goleó al Milan, para desatino de tantos que lo daban por muerto. Y, tristemente, de tanta invención se pasó otra vez a la apología exacerbada. Messi volvió a ser Dios y Barcelona, a lo mejor de lo mejor. Todo en un santiamén. En la otra esquina (como si no hubiera otras) hemos visto al Real Madrid, que en unos pocos días se jugó la vida y pudo guardar el ataúd que ya varios armaban. Antes de eso, se escuchó que el camerino estaba desbaratado. “La salida de Casillas le jugó en contra a Mourinho”, se dijo en tono de sentencia anticipada. El portugués estaba prácticamente por fuera del Real si no conseguía lo que al final consiguió (por ahora, nada, vale decirlo). Pero luego de su renacer, todo es perfecto, todo cambió. “¡Qué gran equipo es el Real!”. “¡Qué velocidad la de Cristiano!” “¡Qué gesta ante el Manchester United!”. Todo lo anterior es cierto. Barcelona y Real Madrid son dos de los mejores equipos del mundo y da gusto verlos cuando están en plenitud. Pero también es verdad que nosotros los periodistas somos unos acomodados del resultado. Fastidia así, y de gran manera, la adulación desmesurada que se le presta a estos conjuntos, como si los demás no existieran. Y, además, los juicios positivos y negativos que se hacen a lo lejos, desde Colombia, con base en lo que se ve y poco que se lee a la distancia. Lo que publican Marca, As, Sport y Mundo Deportivo, por si acaso, es pura pasión acomodada, aunque bien escrita. Roura lo ha dicho. Barcelona no era favorito en la Champions después de perder en Italia ante Milan y tampoco lo es ahora después de golear a su rival. Mourinho apunta lo que se le venga en gana. Hace un año, después de quedar eliminado, aseguró que si no había ganado la Champions en 2012 lo haría el año entrante.  Pero "Mourinho no desgasta; lo que desgasta es ganar tanto", dijo hace unos meses Guardiola, elegido técnico del Bayern Munich, otro gran equipo del planeta, como también lo es Juventus. Véase que el universo es mayor, que no tiene  únicamente dos estrellas. El hincha está en su derecho de vitorear y sufrir por la camiseta que se le antoje. Aquí en Colombia o cruzando el Mediterráneo. Sin embargo, el periodista deportivo no debería permitirse enamorarse tan fácil y desenamorarse tan rápido. En nuestro país, varios de ellos ya declararon su fanatismo por el Barcelona o el Real Madrid, son hinchas al micrófono que, desde luego, también hacen fuerza por su equipo en Colombia. A quien llegó hasta esta línea le propongo un ejercicio: guarde en su mente algún juicio de valor que haga un periodista en el triunfo del Barcelona o el Real Madrid y confróntelo con otro que haga después en la derrota. Entenderá de sobra de qué estoy hablando. Twitter: Seguir a @javieraborda

  • Publicidad