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No hay que llorar por la eliminación de Italia

Sólo dos equipos han repetido título en un Mundial. Italia, que ganó en 1934 y 1938 con mucha escarcha de Mussolini, y Brasil, que triunfó en 1958 y 1962 con ayuda de Pelé. Revalidar el título es excepcional. No hay que sorprenderse tanto con la eliminación de los actuales campeones. Sí con el desastre en primera ronda de su fútbol, curiosamente, el mismo que le ha dado tantos réditos. Italia fue campeón en 2006 gracias a su defensa. Un equipo práctico que aplaudió a Materazzi, aquel que sacó de casillas a Zidane y que fue el goleador de su equipo con apenas dos tantos (al igual que Luca Toni); uno que elevó a Gattuso, Pirlo y Perrotta; el cuadro que sólo recibió dos goles (uno en propia meta) en los siete partidos que disputó, finalmente alzó el trofeo en Alemania.  Cannavaro, defensor y capitán, fue elegido el mejor del mundo. Recuerdos del premio a la mezquindad. Ahora no hay que hacer mayor alharaca por el castigo natural a ese fútbol. En el Mundial que aún se juega, Italia se comió cinco tantos en apenas tres partidos. Jugó a lo mismo de su historia, sólo que esta vez el colofón fue muy diferente. La filosofía conservadora no trajo frutos sino erosión. Empató con Nueva Zelanda y Paraguay y perdió ante el debutante Eslovaquia, resultados dictatoriales, no traídos de la excepción. Por eso se fue el campeón. Y por eso se marchará otra vez el técnico Marcello Lippi, quien ganó la Copa hace cuatro años y dejó luego su puesto a Roberto Donadoni antes de regresar en 2008. Lippi asumió su responsabilidad del fracaso, como se debe. La tiene, claro. Aun así, hay que sumar a este caos la lesión del portero Gianluigi Buffon en el debut ante Paraguay (Marchetti no es ni su sombra), los errores de De Rossi, el volante que en Alemania 2006 también afectó a su escuadra al ser expulsado por un codazo brutal al estadounidense Brian McBride, y también fallas infantiles como, por ejemplo, que Eslovaquia le marque un tanto tras un saque de banda. El Mundial de 2010 perdió en poco tiempo a su anfitrión, al subcampeón Francia y ahora a los tetracampeones y últimos monarcas. No harán mucha falta ellos para el ‘show’ que resta del torneo si lo que queremos es algo de lírica con la pelota. Pero eso no es lo que importa ni lo que acerca a la realidad. Inter ganó todo la última temporada haciendo lo mismo y no es irracional que otro conjunto parco gane en Sudáfrica. Se agradece enormemente que caigan gigantes gracias a su propia mediocridad. Aunque, cavilando, hay que reconocer que siempre será más llamativo un encuentro tipo Holanda vs. Italia que otro modelo Holanda vs. Eslovaquia. Twitter: javieraborda

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