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No todo es verdad en Giovanni Moreno

Qué curioso es que en Argentina se hable tan bien de Giovanni Moreno y que en Colombia se le critique con tanta dureza. Son los países de los extremos. Uno al sur, otro al norte. Uno viviendo de su historia futbolística, otro creyendo que ya la hizo. Moreno es hasta ahora un jugador llamativo. Sólo eso. Mide 190 centímetros y está jorobado. No hace goles de cabeza. Corre inclinado hacia adelante, algo desbarajustado, y a veces parece que se fuera a caer cuando toma impulso o cuando está en plena carrera. Carece del sentido de trabajo en equipo y le sobra en ocasiones el egoísmo. Cuando está en sus días sí es diferente. Su zurda es capaz de realizar grandes remates, de eludir rivales con facilidad. Es ahí cuando deslumbra, se ve como un crack y marca golazos. Pero no es siempre. La prensa argentina alaba en exceso. Pasa así a cada rato. Se inventan novelas donde no las hay y se hacen fanáticos de su mentira. Aman su fútbol, sí, aunque a ratos ciegamente. En Colombia no es que estemos inmunes a las bacterias. Criticamos con facilismo, destruimos y subvaloramos lo que tenemos. Moreno, pretendido supuestamente por Sevilla y el Espanyol (en unos días será un equipo de más alcurnia), “Fue la figura excluyente en el empate 1-1 ante River Plate”. “Moreno volvió a hacer bailar a Racing con una actuación descollante”. “Gio regala talento siempre. Es una joya que llegó como tal y que, de a poco, luego de algunos partidos, recuperó el brillo que más ilumina". “Hasta en un lateral, Giovanni Moreno hizo algo distinto. Hasta en esa acción previa destiló lirismo”. Hay decenas de párrafos más que ensalzan al volante antioqueño. “Nadie ni nada lo amedrenta, lleva el toque en la sangre, el romanticismo en el espíritu. La alegría es su sello”. “El equipo indefectiblemente depende de su genialidad en la elaboración”. “Zurdo, extranjero, habilidoso, excelente ejecutor de tiros libres, creativo y portador de la camiseta 10 de la Academia”. “(…) Mostró el carnet reluciente como portador de un talento que escasea”. “Gio es fútbol”. “Lujoso, lírico, celestial”. “Gio siempre enciende la luz”. “El colombiano levanta emociones y aplausos”. “Un flaquito del que se espera magia”. “¿(…) Realmente se puede contra un jugador que juega a un toque, a dos, capaz de definir dentro del área como si fuese un goleador o dejar mano a mano a Claudio Bieler mientras mira hacia otro lado?”. Sí se puede. Lo han hecho los rivales de Colombia en los recientes amistosos y la propia intermitencia del jugador. Aquí lo importante es dejarse de elogios, reconocer que Moreno tiene mucho talento y que a sus 24 años aún no es nadie de la élite. Que sepa que la apología no es buena guía: es pésima asesora. Moreno lleva apenas tres meses en Avellaneda y ya lo han comparado con ídolos del club, como el uruguayo Rubén Paz. Si se lo cree, no podría perder únicamente un partido; podría frenar un camino ascendente luego de pasar por Envigado y Nacional. Después de Racing, él debe llegar a Europa. Pero todo a su debido tiempo. Algún día, Moreno también tendrá que tomarse confianza en la selección y jugar al 100% de su capacidad. Si es tan buen jugador, lo tiene que demostrar. Mientras tanto, no está mal que siga luciendo su manilla con los colores de Colombia y con la inscripción “Brasil 2014”. Lo necesitamos enfocado en esa meta, así como “el fútbol argentino agradece y aplaude (su juego) entre tanta mediocridad”. En Twitter: @javieraborda

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