Noviembre 24, 2008

Real Cartagena se coronó campeón del segundo torneo de la “B”

Este domingo los ‘auriverdes' aseguraron el cincuenta por ciento el cupo a la Primera División. En estadio Jaime Morón León, que registró una muy buena asistencia, los "heroicos" se entregaron al máximo y le regalaron a su hinchada una tarde para nunca olvidar.

Con el marcador adverso de 2-1 (fue el primer resultado en el estadio Armando Maestre de Valledupar), Real salió a darle vuelta al resultado y a conseguir ganar por dos goles de diferencia que le permitieran alcanzar el campeonato.

En los primeros 20 minutos el nerviosismo y la ansiedad se apoderaron de los locales, quienes se caracterizaron por la mala entrega del balón y la falta de claridad para llegar con peligro al arco custodiado por José De Ávila.

Pero instantes después las cosas cambiaron y de qué manera. Al minuto 32, Luis Iriarte cedió el balón al juvenil Freider Mattos, quien le ganó en velocidad a un defensa del visitante y colocó el pase para que apareciera Óscar Santos y, con pierna derecha, definiera de forma impecable. Fue el 1-0 y la afición lo celebró a rabiar.

El gol fue una anestesia para un visitante que le apostaba al empate para poder quedarse con el campeonato.

Cinco minutos después, cuando aún no se había recuperado anímicamente el Valledupar, llegó el otro "mazazo". Y fue precisamente el mismo Santos el que puso a celebrar de nuevo a la hinchada. Marlon Barrios recibió un cambio de frente y sirvió el balón para que apareciera el goleador y con pierna derecha decretara el 2-0.

Ese gol liquidó el juego a favor del local. Valledupar nunca llegó con peligro sobre el arco de Jorge Barón porque los de casa siempre tuvieron el control de las acciones.

En el complemento, Real pudo ampliar la diferencia, pero sus atacantes no lograron concretar las opciones de gol que generaron en esos 45 minutos. Los "auriverdes" fueron justos ganadores de un título que este domingo puso a soñar a la hincha con el fútbol de la Primera A.

Cuando Wílman Roldán, central del compromiso, decretó el final del partido, el júbilo fue total en el Jaime Morón. Los jugadores hicieron una oración en el terreno de juego y luego le dedicaron ese triunfo a la hinchada.

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