Enero 9, 2011

Jordania y Siria dieron los palos de la jornada en la Copa de Asia

Ambos equipos adolecieron de un mismo mal: su inoperancia y falta de lucidez ante la portería contraria pese a dominar extensamente el juego y la pelota.

Solo los nipones pudieron salvar los muebles a la postre con un gol en el minuto 91 del defensa Maya Yoshida, que les deja con mayores opciones para aspirar todavía a la primera plaza del grupo y conseguir a priori un cruce mejor en cuartos de final.

El lateral nipón, que juega en el VVV-Venlo holandés, fue el hombre del partido al hacer un gol en propia meta al filo del descanso y salvar la cara de su equipo en el minuto 91 al elevarse por encima de la cansada defensa jordana y colocar el balón en la escuadra del portero jordano.

Antes, el equipo que entrena el italiano Alberto Zaccheroni, había sido dueño y señor del campo y de la pelota, con una posesión de más del 75 por ciento.

Un dominio, sin embargo, espeso e infructuoso que apenas inquietó el marco de Shafi durante los primeros 45 minutos.

Y cuando lo hizo, el arquero árabe demostró agilidad, colocación y reflejos.

Confiado a la manija de Shinji Kagawa, el elegante y sacrificado mediocentro centro del Borussia de Dormunt, Japón comenzó el partido con una superioridad apabullante que no se concretó debido a la ofuscación de sus delanteros, incapaces de hallar resquicios para desmarcarse de la poblada defensa jordana.

Solo Ryoichi Maeda, extremo del Júbilo Iwata, dio algún que otro susto a Shafi, quien vivió una plácida primera parte.

Únicamente se vio exigido en el minuto 39, en el que realizó una de las paradas de esta Copa de Asia al sacar una providencial mano a tiro del propio Kagawa en el interior del área grande.

Minutos antes, Hasan, el mejor de los jordanos, ya había dado señales de su peligrosidad pese a ser una isla de juego en la maraña de destrucción planteada por su entrenador Adnan Haman.

En la primera, lanzó el balón a las manos del guardameta japonés tras un balón en largo mal defendido por los nipones.

Poco después, un cabezazo suyo a la salida de un córner también pésimamente defendido por la escuadra japonesa lamió el poste de la meta defendida por Kawashima, portero que defiende los colores del Lierse S.K. belga.

La tercera, en el minuto 44 de la primera parte, se convirtió en el sorprendente gol jordano tras un bello recorte y un afortunado disparo desde el balcón del área que besó la red tras tocar el balón en la puntera del desventurado Yoshida.

La segunda parte fue un monólogo del conjunto nipón, que desaprovechó una tras otra media docena de claras oportunidades frente a una correosa Jordania que perdía gasolina y seriedad táctica a medida que el cronómetro avanzaba.

Conscientes de hallarse ante una oportunidad histórica, los jugadores árabes se vaciaron hasta que en el minuto 91, el propio Yoshida enmendó su mala fortuna y atemperó la devacle a la que se veía empujado su equipo.

Desfondados, los jordanos pudieron incluso perder el partido en el minuto 93, cuando un providencial Shafi sacó con el pecho un remate a bocajarro de Lee tras el enésimo balón colgado al área.

En el otro choque, la estrella fue el habilidoso extremo sirio Abdel Razak Husein, que de dos certeros zarpazos, uno en el primer tiempo y otro en el segundo después de que los saudíes empataran, dio los tres puntos a su equipo y se situó al frente de la tabla de goleadores.

Una Siria bien posicionada en el campo, seria en defensa y muy incisiva en ataque, complicó la clasificación a una Arabia Saudí con más tradición internacional futbolística pero que desde hace meses atraviesa por una grave crisis de juego y resultados.

Los hombres del portugués José Peseiro percutieron durante todo el partido sobre el área siria, tuvieron más tiempo la pelota y acorralaron a su rival, pero carecieron de profundidad y precisión ante el marco contrario.

La segunda parte fue casi un monólogo del equipo verde, que a diez minutos de la reanudación logró empatar el gol de ventaja que Siria había adquirido en el minuto 39 en una bonita jugada de la estrella Husein.

En el minuto 59 el mediocampista de Al Ahli saudí, Taeeser, aprovechó un despeje en largo de puños del portero sirio para de cabeza y desde el punto de penalti poner las tablas en el marcador, tras un fallo garrafal del cancerbero, que se tragó el remate.

Sin embargo, el propio extremo sirio devolvería la ventaja a su combinado apenas ocho minutos después en una jugada embarullada por la derecha que tras una serie de rechaces logró culminar con un certero disparo desde el interior izquierdo del área.

De ahí hasta el final, incapacidad saudí, numerosas ocasiones perdidas y pillería siria que logró trabar el encuentro con continuas faltas y pérdidas de tiempo.

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