Abril 16, 2009

Javier Aguirre inicia trabajos al frente de la selección mexicana

Tras levantar al Osasuna, un equipo chico que puso en la final de la Copa del Rey, y de colocar al Atlético de Madrid en la Liga de Campeones de Europa después de 12 años, el mexicano no tiene nada nuevo que mostrar nada en su país. Por ello podrá darse el lujo de recomendarles a sus jugadores que se diviertan y luego piensen en lo demás.

A otro entrenador, la Federación Nacional le reclamaría que no se puede perder tiempo en romanticismos porque México va apenas en cuarto lugar en la eliminatoria mundialista de Concacaf, pero con el ‘Vasco' no se meterán porque con su sistema ya salvó al "tri" hace ocho años y se ha ganado un respeto.

Como jugador, Aguirre fue llamado 48 veces a la selección, una de ellas para jugar la Copa del Mundo de 1986, y ya dirigió el equipo en 29 juegos entre 2001 y 2002. Por eso conoce el entorno y sabe que si algo necesita México para triunfar no es talento en la cancha, sino un incentivo para alejar la apatía.

Con fama de hacerse amigo de sus jugadores y de utilizar un lenguaje de la calle para hacerles entender su sistema de juego, Aguirre es uno de los pocos técnicos que hoy puede salvar a México, un equipo con figuras de buen nivel pero con dificultades para trabajar en grupo.

En los últimos meses, algunos seleccionados han sido criticados por venir de sus clubes europeos en plan de "vedette", otros han tenido altercados con los medios, a quienes culpan de sus fracasos. Otros han dado todo, pero han jugado mal fuera del estadio Azteca.

Aguirre pedirá a sus futbolistas que cambien eso y que olviden que son superiores a estadounidenses, hondureños, costarricenses, salvadoreños y trinitarios, algo que no demuestran. Les pedirá jugar lo más parecido posible a cuando eran niños y se divertían sin necesidad de matar o morir en las "cascaritas" del barrio.

Será en eso en lo que Aguirre puede marcar diferencias y no en el diseño de un sólido sistema defensivo con un medio campo infalible y una delantera contundente, algo que puede hacer, pero no le funcionará si antes su grupo no se vuelve humilde.

Hijo de inmigrantes españoles, Aguirre fue un buen futbolista que llegó a jugar en España con el Osasuna y en 1995 debutó como entrenador con el Atlante de su país, aunque fue con el Pachuca con el que comenzó a ser reconocido, al tomar el equipo a punto de descender a segunda división y llevarlo al título en 1999.
Después de seis exitosas campañas con los ‘tuzos', lo llamaron en el 2001 a dirigir la selección, que entonces estaba casi fuera del Mundial. Con ella ganó cuatro juegos y empató uno y no sólo se clasificó, sino que en Japón y Corea-2002 lideró su grupo por encima del favorito Italia, aunque fue eliminado en octavos de final.

Es un hombre disciplinado, defensor de la familia y las tradiciones, pero a la vez alejado de las formalidades, con un estilo directo al explicar su manera de ver el fútbol que no está reñido con una gran personalidad.

Aguirre debutará ante El Salvador el próximo 6 de junio en la eliminatoria mundialista y ese día empezará su reto más grande: Tratar de hacer entender a los incrédulos que el fútbol sigue siendo un maravilloso juego.

México D.F (México)