Diciembre 16, 2009

Barcelona es finalista del Mundial de Clubes

Las cosas se le pusieron bien al Atlante cuando en una jugada que el Barcelona ha padecido en los últimos meses, sacó el máximo provecho de un balón alto en largo.

Ni el barcelonista Márquez ni aún menos Dani Alves estuvieron atentos a la pelota, no en cambio Guillermo Rojas, que hizo un sombrero a Valdés en la salida desesperada del meta azulgrana y cuando el balón estaba a punto de salir, el delantero mexicano puso el pie izquierdo para introducirlo en el fondo de las mallas (0-1).

Un gran gol que descolocó al Barcelona ya en el minuto 5, aunque no fue nada nuevo porque en acciones similares en la Liga ya ha encajado otros tantos el equipo que entrena Josep Guardiola.

La posterior constancia y tesón del Barcelona tuvo su premio en el minuto 35, cuando Sergio Busquets marcó el tanto del empate (1-1) después de peinar el balón Touré Yaya.

En el segundo tiempo, Guardiola aguardó unos minutos para ver cómo afrontaba su equipo la segunda parte y en el 54 se decidió por un doble cambio que rompió el partido. Entró Messi, ante el delirio de la afición, y también Gerard Piqué, por Touré y Rafa Márquez, respectivamente.

En la siguiente acción, Messi recibió dentro del área, regateó al portero y con un disparo cruzado envió el balón al fondo de las mallas (1-2) ante la algarabía en el estadio, completamente lleno y entregado al astro argentino del FC Barcelona.

Este sí que fue un duro mazazo para el Atlante, que entendió que su participación en el Mundial de Clubes se había finiquitado, aunque Rojas en el 59 elevó el ánimo de los suyos con una internada en solitario que por poco no acaba en gol y otra de Rafa Márquez en el 74, que en mano a mano con Valdés acabó con una afortunada actuación del portero del Barça.

A pesar de estos instantes, el Barcelona volvió a hacerse dueño del partido en una brillante acción de Iniesta desde la banda. El manchego colocó el balón a los pies de Pedro Rodríguez, acción que no desaprovechó para marcar gol (1-3) y convertirse en el primer barcelonista en marcar gol en todas las competiciones posibles en una misma temporada.

A pesar de que el Atlante no desfalleció, se vio incapaz de frenar la avalancha de juego ofensivo al que le sometió el Barcelona hasta el final del partido, en el que Vilar tuvo mucho que ver para que el marcador no fuese más amplio: en un balón que le lanzó Ibrahimovic en el 88, cuando se lo arrebató de la cabeza a Bojan en el 90 o a Messi en el tiempo de añadido cuando se cantaba gol.