Enero 21, 2009

Nada de playa, brisa y mar para el Atlético Nacional

"No, ojalá estuvieran de vacaciones, lo que están es trabajando".

Como el explica el gerente deportivo Nicolás Arismendi, el plantel de Atlético Nacional no está de balde y palita en las playas de San Andrés.

"Madrugan a las 7:30 de la mañana para el primer turno de labores hasta las 9:30 a.m. Luego, un descansito y de nuevo en pie para otras dos horas y media desde las 4:30 p.m. Fácil no es", explica Arismendi, quien anota que la playa que vienen utilizando no es que quede pegada al hotel como para pensar en una "voladita" al mar en el descanso del mediodía.

Y es que la foto de los pies llenos de arena no debe dar para pensar mal. La pretemporada del verde es fuerte, pese a estar en lo más parecido al paraíso caribeño.

Los ejercicios se vienen ejecutando a doble jornada, de mañana y tarde, en el inicio del día en la playa y la arena, y en la tarde en el mar, bajo la planeación del preparador físico uruguayo Carlos Gutiérrez.

"En los exámenes de regreso de vacaciones vimos que teníamos que trabajar en la potencia y la fuerza, los dos indicadores más flojos en el plantel. Para eso se hacen labores en el mar y en la playa, que es más beneficioso que estar trotando en una cancha en Medellín", explica con humor el profesional Gutiérrez, quien tuvo el visto bueno de Luis Fernando Suárez para la preparación en San Andrés.

Entre los ejercicios propuestos, según cuenta el cuerpo técnico, han establecido trabajos en la arena con peso adicional en el cuerpo para ganar potencia, mientras que con el agua hasta la cintura, y con gran oleaje, se han determinado ejercicios de fuerza que potencien el rendimiento físico.

Otro factor que se pretende explotar es el de la escala térmica, pues luego de cumplir ocho días (jueves) en la isla, el equipo estará por una semana en Medellín (1.450 metros sobre el nivel del mar), para rematar la pretemporada en la Copa Cafam en Bogotá (alrededor de 2.600 metros).

Lo cierto es que, según sus acompañantes, a los jugadores no les queda tiempo ni para buscarle los siete colores al mar sanandresano.