Abril 8, 2009

Chelsea y Barcelona pusieron un pie en las semifinales de la Liga de Campeones

El Liverpool de Fernando Torres no pudo como local con un Chelsea que le complicó la vida al llevarse una importantísima ventaja, por 1-3, con miras a la vuelta de cuartos de final de la Champions, en un pulso que contó con todos los ingredientes propios de otra gran noche europea.

Ritmo vertiginoso desde el silbato inicial. Tensión máxima y abundancia de ocasiones encadenadas para dos rivales que se conocen a fondo y que esta noche no defraudaron. Aunque en esta ocasión, ni siquiera los gritos desgarrados de "The Kop" pudieron alterar un guión poco amable con los locales.

En su formación inicial, el Liverpool optó por el brasileño Lucas Leiva como reemplazo del argentino Javier Mascherano, sancionado.

Por su parte, el holandés Guus Hiddink acusó solamente la baja del portugués Jose Bosingwa, pasando a ocupar el lateral derecho el serbio Branislav Ivanovic.

No hicieron falta más de 6 minutos para que Fernando Torres hiciera las delicias de "The Kop".

El internacional español puso a los "reds" por delante con un bonito remate desde muy cerca del punto de penalti, tras recibir un balón centrado por su compatriota Álvaro Arbeloa desde la derecha en una jugada comenzada por el holandés Dirk Kuyt.

El Chelsea no se quedó quieto. Los "blues" arremetieron al momento contra el área anfitriona. Un pase del marfileño Salomon Kalou creó una situación idónea para que rematara su compatriota Didier Drogba, que atentó contra los feudos de Pepe Reina con un balón que salvó de forma espectacular el meta español.

Drogba tuvo varias ocasiones de gol. Una de ellas, tremenda, en el minuto 22, cuando desperdició, para desesperación de su técnico, una oportunidad clarísima.

El conjunto de Londres tuvo su ocasión de reaccionar ante un Liverpool que tuvo mayor dominio del primer acto. Fue Ivanovic el autor del empate para la formación de Hiddink con un remate de cabeza a pase de Kalou.

Fue un tira y afloja. Ocasión del Chelsea y reacción inmediata del Liverpool, en forma de ocasión de Torres, con otro notable momento perdido en el minuto 53 aunque brasileño Alex interfirió en el camino del delantero español.

Una colisión entre Reina, y el capitán del Chelsea, John Terry, motivó una amarilla al zaguero "blue" y dejó momentáneamente al cancerbero español tirado en el campo.

El once de Benítez sufrió un duro golpe cuando de nuevo Ivanovic aumentó la ventaja londinense, sellando el segundo gol fuera de casa para el club de Roman Abramovich.

No fue el único. El Liverpool, dominador de los primeros compases, se desvanecía por momentos. Le tocó al Chelsea lucirse ante las gradas y esta vez sí, anotó Drogba, en un espectacular remate desde dentro del área pequeña a pase del francés Florent Malouda, para complicar muchísimo las cosas a los pupilos de Benítez.

El Chelsea aún pudo haber firmado un cuarto gol, obra de Lampard a pase del ghanés Michael Essien, aunque esta vez Reina frenó lo que hubiera sido un contratiempo aún mayor para el equipo anfitrión.

La avalancha del Barça

El Barcelona bordó una nueva obra de arte esta temporada al fulminar al Bayern de Múnich en el Camp Nou por 4-0, al que infligió un severo correctivo en juego y goles, todos ellos en la primera parte.

Otra gran noche de un Barça pletórico, con Lionel Messi bigoleador y nuevamente ejerciendo de comandante de un ataque azulgrana demoledor, que en el primer tiempo avergonzó a su rival, contra el que desplegó su mejor versión.

El Bayern viajó a Barcelona aún conmocionado por el 5-1 que encajó contra el Wolfsburgo, y no las tenía todas porque alineó una defensa de circunstancias. Para prevenir males mayores, Jürgen Klinsmann ordenó una presión para ahogar al Barcelona en todo el campo y subir su defensa a unos treinta y cinco metros de su línea de gol.

Con estos márgenes para mover el balón, y frente a la avalancha de jugadores del Bayern que se echaban encima de todos los balones, el Barcelona vivió unos instantes de agobio, pero rápidamente vio que la presión en la zona de construcción dejaría de ser efectiva en el momento en que la temible ofensiva, con Henry, Eto'o y Messi, se pusieran las pilas.

Y así empezó el banquete de goles, el Barça en el minuto 9 abrió el marcador (1-0), en una acción de Messi que batió por debajo y ajustado al palo, tras un gran pase de Eto'o.

Empezaba el festival. Nuevamente los dos protagonistas del anterior gol, pero con los papeles cambiados; Messi envió un balón al camerunés, que lo recibió en línea, y batió al Bayern (2-0).

Fue tal la avalancha del Barça, en ímpetu, robos de balón y fuerza que el Bayern no sabía por dónde le aparecía el juego vertical de un Barça que no especuló en ningún momento, hasta que el partido sufrió un parón motivado por una acción en la que Messi cayó al suelo y el colegiado entendió que se había tirado y no señaló penalti.

Messi vio la amarilla ante el desespero del jugador y el griterío del Camp Nou, y continuó con un Josep Guardiola protestón en la banda que no entendía cómo habían amonestado a un jugador que no tiene por costumbre tirarse en el área. Ante la insistencia de Guardiola, que se encaró con el cuarto árbitro, el colegiado inglés lo expulsó en el minuto 17.

Fue en el tramo final del primer tiempo cuando al Bayern se le vino encima otro vendaval. En el minuto 38, y después de un disparo alto de Eto'o, Henry probó una nueva internada por la banda y en el pase de la muerte encontró a Messi, que se lanzó al suelo para marcar el tercer gol (3-0).

A pocos minutos para la conclusión del primer periodo, el ex barcelonista Van Bommel, ahora capitán del Bayern, interceptó de un codazo a Messi (no vio la amarilla), el balón cayó en los pies de Henry y éste batió nuevamente a Butt (4-0). El francés celebró el gol en solitario porque todos sus compañeros fueron a buscar a Van Bommel y a protestar al árbitro.

La única acción de mérito del Bayern la protagonizó el francés Ribéry, quien en el 44 aprovechó una pared para plantarse en el área grande de Valdés, pero cruzó mucho el balón.

El arranque del segundo tiempo, el Bayern tuvo un nuevo tono, al avanzar posiciones con el propósito de ganar presencia en ataque. Pero enseguida el equipo bávaro temió encajar una goleada aún mayor y optó por ocupar posiciones más de retaguardia.

Fue así como entregó el partido al Barcelona, que otra vez puso la marcha que más le convino para mover el juego y lanzar ataques para buscar el quinto. Éste pudo llegar en el minuto 59, en un disparo de Messi que el portero tocó lo justo y el balón acabó repelido por el larguero.

Toni y Ribéry, las dos amenazas del Bayern, no hacían más que correr detrás de la pelota impotentes ante un rival que no otorgó concesión alguna. El plan de Guardiola, de alejar al italiano del área para prevenir remates del gigante atacante o segunda acciones, surtió efecto.

El Barça dio por bueno el 4-0, aunque Iniesta, que se fue a la banda izquierda al salir Henry del campo, completó en el 77 una jugada individual que pudo haber acabado en el quinto, igual que un disparo de Bojan, que entró por Henry, aunque lo desvió su compañero Keita, cuando ya se colaba en la meta de Butt.

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