Febrero 15, 2011

Tottenham sigue sorprendiendo: venció al Milan de Yepes en San Siro

El Tottenham, revelación de la Liga de Campeones, dejó al Milan contra las cuerdas tras imponerse en San Siro (0-1), que obliga al conjunto italiano, campeón en siete ocasiones de esta competición, a dar la vuelta a la situación con un triunfo en el estadio White Hart Lane de Londres dentro de dos semanas.

Un tanto de Peter Crouch a diez minutos del final dejó al borde del adiós en el torneo al Milan, lastrado por la intermitencia de sus individualidades, llenas de talento pero sin continuidad. Insuficiente para pretender llegar lejos en este torneo.

El Tottenham dejó en evidencia al líder de la Liga italiana ya durante la primera parte. El cuadro londinense, la gran sensación del torneo hasta ahora, marcó el ritmo y llevó el control. El holandés Rafael Van der Vaart fue la principal amenaza para el equipo italiano, incapaz de llegar al área del brasileño Heurelho Gomes.

En una acción de ataque visitante llegó el primer contratiempo del Milan. El portero Christian Abbiati salió malparado de un choque con el atacante inglés Peter Crouch en la puja por un balón aéreo. El meta quedó tendido en el césped. Acabó en la camilla, con un collarín en el cuello y sustituido por Marco Amelia en el minuto 18.

Una falta lejana tirada por el sueco Zlatan Ibrahimovic, que salió a la izquierda de Gomes, fue la acción más peligrosa del Milan en la primera mitad.

La mala perspectiva obligó a reaccionar al técnico Massimiliano Allegri, que dio entrada tras el descanso al brasileño Pato en lugar del holandés Clarence Seedorf.

La entrada del centrocampista animó al Milan, que obligó a Gomes a ofrecer lo mejor de su repertorio. La ocasión más clara del partido llegó al inicio en la segunda parte, con un cabezazo del colombiano Mario Yepes a centro de Gennaro Gatusso, que desvió a córner el portero brasileño, que tuvo otra decisiva intervención al responder con reflejos a un remate a bocajarro también del central sudamericano.

El Milán apretó. Llevó el partido a la situación en la que mejor se maneja. Espeso, con interrupciones y brusquedades. Sin continuidad. Dirigido por arreones de talento, que obligó al Tottenham a agazaparse en su espacio y esperar alguna ocasión a la contra, con el croata Luka Modric, que entró por Van der Vaart, como opción más fiable en esta situación.

Llegó la opción a diez minutos del final. Un robo de balón y una meteórica carrera de Aaron Lennon que aprovechó Crouch para batir a Amelia, puso de cara la eliminatoria para el cuadro londinense, que dejó al Milan a orillas de la eliminación.

Valencia quedó en la cuerda floja

El retorno de Raúl González a España no será un buen recuerdo para el Valencia, ya que el ex madridista fue el autor del empate 1-1 con el que acabó el partido y que decanta momentáneamente la eliminatoria a favor del conjunto germano.

El Valencia se hizo merecedor del triunfo durante buena parte del encuentro, ya que fue el equipo que dominó y disfrutó de más claras ocasiones, pero el tanto de Raúl, en la segunda parte y cuando mejor jugaban los locales, trastocó la dinámica del partido y provocó el nerviosismo en las filas valencianistas.

Unai Emery prescindió en su alineación de las bandas y la jugada le salió bien ya que el Valencia le ganó la partida en la zona ancha al conjunto alemán, con un omnipresente Topal en la recuperación y con la conexión argentina entre Tino Costa y Banega funcionando en la creación.
Ambos equipos apostaron por unas defensas adelantadas y una fuerte presión que dejaban poco espacio y tiempo para la gestación del juego.

Pero el mayor empuje local encontró el premio sobrepasado el cuarto de hora, en una rápida triangulación por banda izquierda, que permitió a Mathieu profundizar por su banda y centrar al primer palo donde Soldado no perdonó y anotó su sexto tanto en la Liga de Campeones.

El Schalke no era capaz de encontrar la conexión entre sus líneas y sólo en acciones individuales y esporádicas provocó la tensión en la zaga valencianista, sobretodo en un cabezazo de Klugue, que cogió algo adelantado a Guaita, pero el meta valenciano reculó y sacó una gran mano para evitar el gol.

Pese al susto, el Valencia seguía mandando. Soldado tuvo en un remate de cabeza el segundo gol, que se resistió, pese a las buenas ocasiones que posteriormente disfrutaron Aduriz, en una jugada de estrategia, y Tino Costa en un lanzamiento lejano que obligó al portero internacional alemán Neuer a lucirse.

El reinicio del partido fue trepidante. El Valencia, por dos veces, pudo ampliar su renta, aunque un minuto después un balón largo lo aprovechó Raúl pero su disparo fue despejado por Guaita en una gran estirada, en la primera intervención peligrosa del ex madridista y en un claro aviso de lo que estaba por venir.

La ambición del Valencia, que buscó con ahínco el segundo gol, fue castigada por Raúl, quien demostró una vez más que Mestalla es uno de sus estadios predilectos a la hora de marcar.

El delantero madrileño le ganó el mano a mano a David Navarro para batir de tiro raso a Guaita y conseguir el empate, un marcador a todas luces injusto, pero que permitió a Raúl convertirse en el máximo goleador histórico en todas las competiciones bajo jurisdicción de la UEFA.

Emery reaccionó de inmediato y cambió el dibujo táctico, recuperando las bandas con Joaquín y Vicente. Sin embargo, su equipo acusó el golpe y estuvo desconcertado durante unos minutos, que no aprovechó el Schalke.

El Valencia, en los minutos finales, trató de recomponerse pero su juego se volvió anárquico y el Schalke provocaba la inquietud de la grada en cada una de sus aproximaciones. Al final empate a un gol y en Alemania se decidirá la eliminatoria.