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Abril 17, 2013

Pensando en Fútbol...

Que mejor manera de empezar este blog que hablando de su propio nombre, porque en mi opinión para hablar de fútbol,  más que tener todos los conocimientos teóricos y tácticos, se debe sentirlo y llevarlo en  cada fibra del cuerpo. Así que….

¿Es sólo fútbol?  Una pregunta que me contestó con más certeza a medida que pasa el tiempo, NO, no es sólo fútbol. Cuando las personas ajenas al gusto por el deporte más hermoso del mundo opinan sobre la simpleza de transportar un balón por una cancha, sobre lo cavernícola de patear un balón hacia una red o sobre lo ridículo que es sufrir y apasionarse con un equipo, pienso más bien en la simpleza e inmediatez de eso juicios que no entienden que detrás de un balón se pueden llegar a contar las más grandes historias.

Los mundiales de fútbol por ejemplo son una muestra de la locura que se crea  durante los meses previos y que se exacerba durante la competición,  no solo en el país que lo aloja, sino en el resto de la tierra. Donde sea cuál sea la actividad en la que nos desenvolvamos en algún momento giraremos en dirección mundialista, pues hasta al más mínimo rincón extraño al deporte se ve impactado por la diversidad de actividades que se empiezan a desarrollar. Desde la economía y sus grandes conceptos teóricos, hasta el vendedor ambulante que aprovecha y tiene a la venta los más curiosos artículos como banderas, pitos, sombreros, manillas, rosarios y hasta velas bendecidas. Impacta desde las altas esferas políticas y diplomáticas entre las naciones, hasta la conversación coloquial en la sala de los abuelos.  El sentimiento patrio renace y todos lo portan a flor de piel casi como si tuvieran la bandera pintada en el rostro. La Copa del Mundo trasciende fronteras, idiomas, culturas y costumbres para reunir en un mismo escenario a millones de personas que vibran con las emociones del deporte rey. Brasil 2014 se acerca y ya se siente en el ambiente la samba mundialista, la preparación, la antesala y la expectativa prometen un espectáculo que hasta al más apático llenará de color, de baile y de emociones que no podrá explicar. El mundo entero se contagia de la fiebre del balón cada cuatro años y el próximo tendrá sangre latina, sangre carioca y seguro será más espectacular que cualquier carnaval que se haya visto.  

Pero si me lo preguntaran solo a mí, no tendría que ir tan grande y pensar en un mundial para argumentar la trascendencia, para mí la vida se puede reconstruir a través de la memoria de la “pecosa”, a través de viajes a la memoria que guardan recuerdos de las primeras emociones en un estadio. Historias familiares arraigadas en sus graderías, que más que un escenario deportivo se convertía en una escuela de vida, donde en la cancha se hacían visibles los significados de liderazgo, amistad, entrega y pasión.

Si, con certeza lo digo, Es Más que sólo fútbol, porque a pesar de lo simple que pueda parecer ante los ojos de muchos, detrás de esos noventa minutos se esconden grandes hitos que empiezan con el pitazo inicial. 

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