Diciembre 15, 2011

Bogotá se quedó sin final: Once Caldas va por el título tras un 1-2 a Santa Fe

Tal vez el sol de la mañana invitaba a soñar. Después del aguacero que castigó en la noche del miércoles a Bogotá, y que obligó a aplazar el partido para este jueves a las 11 de la mañana, era bueno ver fútbol con sol. Pero seguramente ningún hincha de Santa Fe se imaginó que la jornada, en tan poco usual horario, iba a terminar con tantas nubes grises: Once Caldas no sólo le ganó el partido y el cupo en la final, sino que lo eliminó de toda opción de jugar en un torneo continental en el 2012.

Lo peor es que la cosa no empezó mal. A pesar de que la reanudación del juego, que en la noche anterior había disputado en una cancha imposible seis minutos inexplicablemente, fue con una variante pues Roa se lesionó y en su lugar ingresó Gerardo Bedoya, el sol brilló para Santa Fe once minutos después cuando Oscar Rodas definió muy bien una jugada en el área para poner el 1-0.

Era un buen partido en una cancha mojada en donde el balón corría muy rápido, casi tanto como los dos equipos que en esos primeros minutos se entregaron a fondo. Sin embargo, Once Caldas poco a poco empezó a mostrar su espíritu canchero.

Más allá de un buen remate de Quintero que atajó bien Neco Martínez, el dueño del juego fue el blanco. La velocidad y los pelotazos, su arma favorita cuando tiene a John Pajoy en el frente de ataque, empezaron a complicar a un Santa Fe que no supo cómo hacer funcionar su medio campo y que, para colmo de males, tuvo que hacer otro cambio pues Copete se lesionó y en su lugar ingresó Juan Guillermo Vélez.

Por eso no fue raro que la visita empatara a través de Jorge Núñez cuando el primer tiempo terminaba. La cosa, 1-1, prometía drama y emociones para la segunda parte, y así fue... pero no como los hinchas bogotanos lo esperaban.

Once Caldas de entrada controló el partido en defensa e intimidó en ataque, y a los 8 puso el 1-2. Fue una jugada polémica en la que mucho tuvo que ver el juez de línea Wilmar Navarro, quien no vio que Pajoy estaba en fuera de lugar por más de un metro. El juez no sancionó, el delantero aprovechó el rebote de Camilo Vargas y su remate, que se fue muy como sin querer queriendo, se convirtió en gol.

Herido, Santa Fe trató de reaccionar, pero estuvo muy nervioso. Tanto como bien parado estuvo el Once, que incluso pudo aumentar la cuenta a punta de pelotazos y remates de media distancia que salvó Vargas.

El local lo intentó todo, incluso ingresó a José Adolfo Valencia para tener mayor presencia en el área blanca, pero fue insuficiente. Once Caldas se paró bien e incluso supo manejar la expulsión del exsantafereño Mario González al minuto 37.

El partido terminó en el área blanca con otro exjugador cardenal, Neco Martínez, evitando dos remates de Omar Pérez. Santa Fe, como su eterno rival Millonarios, no pudo y la final es una vieja conocida que sabe a ron y huele a revancha: Once Caldas vs. Junior.

Repase el minuto a minuto en: http://www.golcaracol.com/detallepartido?game=122143&cup=colombia 

El aguacero de anoche... 

A pesar de que el aguacero ya llevaba más de una hora y la cancha del Nemesio Camacho no mostraba las condiciones aptas para el juego, el hecho de que fuera una semifinal y de que la televisión estuviera programada para las 8:30 de la noche llevó a que arrancara el partido.

Sin embargo, el árbitro Adrián Vélez se dio cuenta de que era imposible: la bola no corría, los charcos estaban en todas partes y la integridad de los futbolistas estaba en riesgo. Por eso decidió suspender el juego después de menos de cinco minutos de comenzado.

Sin embargo, casi una hora después no sólo no paró de llover, sino que los dirigentes de los dos clubes le hicieron caso a sus jugadores y le solicitaron al juez que se aplazara el partido. Vélez determinó que los 84 minutos restantes se disputen este jueves, a las 11 de la mañana, lo que no cayó muy bien entre la afición.

A fin de cuentas, se trata de un día laboral, entre semana, y muchos están esperando que les respondan por su boleta... el invierno sumó una nueva víctima: las semifinales del fútbol colombiano.