Agosto 24, 2012

Medellín no la metió, el ábitro echó atrás un penal y 0-0 con el Huila

Minuto 82. Tanto había insistido el Medellín y a la vez tanto había tapado Williams Buenaños, que el que el partido se definiera por un penal tras una mano clara de Jonathan Murillo parecía injusto. Y era penal: el central cabeceó al estilo de "la mano de Dios", palmeando la pelota, y el juez Nicolás Gallo lo marcó. Pero no, un minuto después se echó atrás, canceló la decisión y el juego siguió así, con polémica a bordo, hasta el 0-0 final.

¿Qué hubiese pasado si en el minuto 96 Leandro Castellanos no salva un tiro libre de Nelson Barahona que bien pudo ser el gol de la victoria opita? Nunca se sabrá, pero el sinsabor en la capital de Antioquia quedó pues en el Poderoso se sintieron robados.

Lo cierto es que, más allá de la polémica decisión de Gallo, al DIM le costó frente al arco de Buenaños. El partido que abrió la fecha 5 de la Liga Postobón perfectamente se puede resumir en una jugada que sucedió al minuto 16: la pelota le quedó a Felipe Pardo frente al arco rival y él, solo, se enredó y no pudo rematar.

A la falta de eficiencia y precisión del Poderoso, que pasó todo el primer tiempo sin generar una sola opción clara de gol, hay que sumarle el segundo tiempo de Buenaños. Porque sus atajadas, de nuevo, fueron fundamentales para que su equipo, pobrísimo en términos ofensivos, rescatara un punto.

Williams le quitó el gol a Luis Tipton, William Arboleda, Felipe Pardo, Germán Cano y William Zapata. El arquero mostró reflejos, personalidad y, tal como ocurrió frente al Cúcuta y el Tolima, sentenció un empate que suma, aunque no lo suficiente para salir del fondo de la tabla.

Lo curioso es que pudo ser victoria si Castellanos no salva esa bola en el último de los 6 minutos extras que dio Gallo... y donde lo hubiese sido, el escándalo sería monumental.

Todos los datos y estadísticas del partido  están en este enlace.


La figura:
una vez más, como en todos los partidos del Huila, Williams Buenaños.


El dato:
Medellín sólo ha recibido dos goles en cinco partidos, pero a Bolillo Gómez su problema de los últimos años parece castigarlo: su equipo no hace goles; apenas lleva cuatro.