Noviembre 2, 2012

Centenario de Alfonso Senior, el padre del fútbol profesional colombiano

Nacido en Barranquilla el 2 de noviembre de 1912, Alfonso Senior Quevedo es un nombre que aún hoy es sinónimo de lo que debe ser un dirigente deportivo. Y es que en su centenario vale la pena recordar lo que hizo este comerciante al que la vida y los negocios llevaron a Bogotá, en donde se enamoró de un equipo fundado en 1937 como Club Municipal de Deportes.

Senior, que en 1945 sería parte del grupo fundador de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), se dio cuenta del potencial del negocio que representaba el Municipal, que desde 1938 tenía El Campín con 25.000 sillas casi siempre ocupadas por aficionados pendientes de las temporadas que en esa época se desarrollaban en el país, y decidió apostarle al equipo.

El barranquillero contrató figuras, trajo extranjeros y la popularidad del Municipal se disparó, por lo que Luis Camacho Montoya, redactor deportivo del diario El Tiempo, empezó a referirse al equipo como "los millonarios". Don Alfonso, astuto, aprovechó la publicidad gratis y el 18 de junio de 1946 refundó al equipo llamándolo así, Los Millonarios, siendo además su primer presidente.

La fama  de Millonarios creció y el negocio se disparó, pero todo cambiaría tras el 9 de abril de 1948. El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán transformó la vida cotidiana de los colombianos con el boom de la violencia política y Senior vio una oportunidad para posicionar al fútbol y favorecer no sólo a Millos, sino a los otros equipos que jugaban temporadas locales en el país y, mejor aún, aportarle a la sociedad en general.

El 27 de junio los dirigentes de los equipos más populares de cada región, encabezados por Senior, decidieron formar la División Mayor del fútbol colombiano (Dimayor) y organizar un campeonato profesional con partidos de ida y vuelta en cada ciudad participante, el cual daría el primer gran campeón del fútbol colombiano.

El campeonato arrancaría el 7 de agosto como un homenaje a la patria en esos difíciles momentos y se permitiría el ingreso de máximo dos equipos por ciudad. Sin embargo, por problemas logísticos, el torneo vino a empezar hasta el 15 y, para sorpresa de Senior, el primer campeón fue el rival de patio, Santa Fe.

Pero el nacimiento del torneo profesional fue un éxito económico, social y político, y por eso Senior apostó por más, como siempre, y para 1949 decidió traer a Adolfo Pedernera, la gran estrella de River Plate, dando inicio a la época más maravillosa de nuestro fútbol: El Dorado, unos años de puro espectáculo en el que Colombia tuvo el mejor balompié del planeta y el mejor equipo era el Millonarios que Senior había armado.

Además, el brillo de Millos sirvió para calmar el caos social de la violencia política. Como el propio Senior lo escribiría años más tarde: "El fútbol traduce la necesidad biológica de excitación, de pasión, de extroversión de las personas y ayuda a descargar esa caldera social en la cual se cocinan explosivos ingredientes que forman parte de los disturbios populares". Y eso pasó en las ciudades colombianas: el estadio era el lugar de encuentro de la gente sin importar su partido, filiación política o clase social. Era la oportunidad de que tanto liberales como conservadores mostraran intereses comunes y estuvieran unidos en paz por 90 minutos.

Millonarios le debe todo lo bueno de su historia a Alfonso Senior, y el país podría deberle aún más si en 1986 se hubiese realizado la Copa Mundial de Fútbol que él gestionó ante la Fifa y que por razones políticas y económicas terminó disputándose en México.

Senior, de lejos el dirigente deportivo más importante en la historia del país, murió el 25 de enero de 2004 tras dejar una estela de logros y genialidades gerenciales, pero con el pesar de que desde finales de los 70 su legado se echó a perder cuando los dineros oscuros del narcotráfico no sólo entraron a Millonarios, sino en general al fútbol colombiano.

Él, que fue presidente y fundador de Millonarios y máximo dirigente de la Federación Colombiana de Fútbol, tuvo que sufrir la llegada de sucesores vinculados con la mafia en los dos cargos, pero para la historia quedó su nombre, la gloria de Millonarios y su presencia en la Fifa, de la cual fue miembro honorario, un reconocimiento que en este país sólo recibió después el recientemente fallecido León Londoño Tamayo.

Hoy se cumplen 100 años del nacimiento de una leyenda; bien vale la pena recordarlo pues qué falta hace que sus sucesores lo imiten...