Enero 8, 2016

¡Feliz cumpleaños Deportes Quindío!

Puede que muchos hoy vean al Deportes Quindío hacia abajo, que menosprecien a ese club que que está en la 'B', pero los que lo hacen se olvidan de que este equipo de uniforme verde y amarillo es una de las gloriosas instituciones del fútbol colombiano, que tiene una estrella en su pecho y que fue el primer club en la historia del país que logró un campeonato sin representar a una capital departamental, algo que ningún otro puede decir.

Si hoy existe el término Viejo Caldas, es porque desde 1905 esos territorios que colonos antioqueños habían explotado desde hacía varias décadas, primero en minería y luego en maderas y café, se convirtió en departamento. Su territorio incluía lo que hoy conocemos como Caldas, Risaralda y Quindío, y sus principales ciudades eran Manizales, Pereira y Armenia.

Cuando el fútbol profesional nació en 1948, ese enorme y económicamente poderoso departamento no se podía quedar atrás, y así aparecieron el Once Deportivo (socio fundador de la Dimayor), Deportes Caldas (campeón de 1950) y Deportivo Manizales, (fusión de los dos anteriores en 1952). Pereira, la segunda ciudad del entonces departamento, no se quedó atrás y en 1949 el ya existente Deportivo Pereira ingresó al torneo.

Sólo faltaba que la menor de las ciudades entrara a la fiesta que ya se conocía como El Dorado, la era en la que Colombia tenía el mejor fútbol del planeta con jugadores de todas las latitudes y estrellas como Di Stéfano, Pedernera, Valeriano López, Pontoni y compañía, pero pocas posibilidades había de que Armenia, fundada apenas en 1889, tuviera fútbol profesional. Es decir, no tenía ni siquiera un estadio...

Sin embargo, un grupo de emprendedores cuyabros empezó a hacer la gestión para que su ciudad figurara en el mapa no sólo por la producción de café y ahí apareció, en 1950, el Rosario Wanders.

Hay que recordar que eran días de fútbol y aventura; Moisés Emilio Reubén, exDeportivo Cali y recordado en Independiente de Avellaneda, le propuso a su viejo amigo José Próspero Fabbrini que se trajera un buen equipo con jugadores rosarinos para una temporada enfrentando a los poderosos clubes colombianos y buscando la fortuna de que alguno de sus jugadores fuera contratado por El Dorado. Y les fue mejor que eso, porque en Armenia de una vez los ficharon a todos.

La propuesta era simple: que el Rosario Wanders con su V gigante en el pecho jugara a nombre de la región en el torneo de 1951, que estaba ávido de recibir más equipos y darle así más vida a ese negociazo que se había inventado la Dimayor en 1948.

La respuesta, sin embargo, fue un sí condicionado: para que jugadores argentinos como Mario Garelli (ex Racing), Alfredo La Spina (surgido en Rosario Central), Manuel Dante o Roberto ‘Benitín' Urruti se quedaran, se debía construir un estadio.

En 90 días se hizo el mítico San José, inaugurado el 19 de marzo de 1951 y casa durante muchos años del equipo cuyabro.

Así, importándolo casi todo, nació en una ciudad de menos de 50.000 habitantes el entonces Atlético Quindío, hoy Deportes Quindío, gracias al aporte económico de Carlos y Alfredo Sanín, Jhon Vélez Uribe, Félix y Leonardo Santacoloma, Nepomuceno Jaramillo, Carlos Concha y Luis Granada Mejía, quienes le dieron valor a una región muchísimos años antes de que se convirtiera en departamento (se "independizó" de Caldas en 1966). 

Porque ese Quindío, que aún hoy juega con la V en el pecho del Wanders de Rosario, fue uno de los mejores equipos del país en la era posterior a ‘El Dorado' e incluso fue el gran campeón de 1956, venciendo al poderoso Medellín de José Vicente Grecco.

Llegó la hora de celebrarle el cumpleaños a un club que marcó historia, que ha sido cuna de grandes futbolistas y que con los años perdió el protagonismo que alguna vez tuvo; tanto así que la última vez que peleó un título fue en 1997, cuando el Bucaramanga lo eliminó en el último minuto de pelear la estrella con el América.

Hoy el Quindío vive a la sombra de las decisiones de su dueño, Hernando Ángel, y navega las oscuras aguas de la 'B'. Ojalá el futuro le vuelva a sonreír...