Julio 18, 2013

La experiencia de Juan Carlos Osorio dio una bofetada a la crítica de los incrédulos

Venía de empatar sin goles en Medellín, en el partido de ida, resultado que aumentó la crítica de sus detractores, de sectores de prensa y una parte de la afición que no estaba de acuerdo con su estilo para dirigir.

La constante rotación de los jugadores fue lo que quizá más se le criticó, pero él, calmado siguió en lo suyo, poniendo en práctica los cinco años de experiencia que le dio el haber sido asistente técnico del Manchester City de Inglaterra (2001-2006), además de haber dirigido también equipos como el Chicago Fire y el Red Bull de Estados Unidos o el Puebla de México.

Y este miércoles, con el título número 12 que alcanzó Nacional, Osorio no necesitó hablar, no quiso hacerlo, el triunfo lo dijo todo, el buen desempeño en el terreno de juego de sus jugadores y los goles de Jefersson Duque y de Luis Fernando Mosquera, confirmaron su trabajo.

Entonces él solo se limitó a abrazar a sus jugadores, a sonreír y a recibir el trofeo de campeón, el segundo del fútbol profesional colombiano, después de haber ganado con Once Caldas de Manizales el Torneo Finalización de 2010.

Con Nacional también Osorio ganó la llamada Superliga que enfrenta a los dos campeones del mismo año (2011) en la que superó al Atlético Junior.

Sin dejar de mencionar el título de la Copa Colombia de 2012 que reúne a los equipos de la primera y segunda división.

Además de Nacional Osorio dirigió en Colombia a Millonarios (2006-2007) y al Once Caldas (2009-2011).

En Copa Libertadores de América de 2011 logra clasificar al Caldas a los cuartos de final después de eliminar al encopetado Cruzeiro de Brasil de visitante. Pero cayó luego ante el Santos también brasileño.

Por todo lo anterior, y por el título conseguido este miércoles, atrás quedaron las críticas para el técnico nacido en el municipio de Santa Rosa de Cabal, Caldas (centro colombiano), el 8 de junio de 1961, y quien antes de salir campeón ya había sido ratificado por las directivas de Atlético Nacional en su cargo como entrenador.

Ahora en Medellín la afición festeja, la misma que lo criticó se emocionó con la estrella número 12 que se bordará en el escudo del equipo, y como siempre lo hizo, Osorio seguirá en lo suyo, quizá en el fondo sonriendo por la bofetada que le dio a la incredulidad.