Mayo 11, 2014

Junior a la final después de vencer en los penales por 4-5 a Millonarios

Partidazo en El Campín. Millonarios y Junior, después del empate 0-0 en el encuentro de ida, salieron decididos a buscar la victoria, aunque podría decirse que a los ‘embajadores' por ser locales se les notó un poco más activos.

Los primeros 45 se desarrollaron en un constante ida y vuelta, que vio a Sebastián Viera convertirse en figura, después de sortear con efectividad los peligrosos remates de los jugadores azules, particularmente un par de disparos ejecutados por Oswaldo Henríquez.

La segunda etapa varió. Los visitantes se refugiaron en el fondo para proteger el cero en su arco y poder sacar rédito de la velocidad de Edison Toloza, su hombre más adelantado, en el contragolpe.

Por otro lado, los dirigidos por Juan Manuel Lillo emplearon todas las herramientas de su juego para intentar vulnerar a la organizada defensa rojiblanca. Amos absolutos de la pelota, hicieron circular la esférica por todos los lugares de la cancha, pero siempre se estrellaron con la zaga costeña.

La falta de efectividad albiazul, y la estrategia defensiva del elenco barranquillero terminaron por obligar a definir la llave de la que saldría el primer finalista, desde el punto penal.

En la lotería de los cobros de tiro penalti no faltó la emoción, pero sí sobraron los errores. Los arqueros Luis Delgado, de Millonarios, y Viera de Junior, cumplieron perfectamente su papel y dejaron en claro que son dos de los mejores goleros de la Liga.

Para los atlanticenses anotaron Luis Quiñonez, Matias Bolatti, Edison Toloza, Sebastián Viera y Vladimir Hernández; fallaron Jossimar Mosquera y Andrés Correa (atajó Delgado).

En el conjunto capitalino convirtieron Modeste M'Bami, Dayro Moreno, Luis Delgado y Fabián Vargas, pero desperdiciaron sus cobros Juan Ortiz, Rafael Robayo y el que le dio el pasaje a la final a Junior, desperdiciado por Harrison Otalvaro.

Tristeza total en un estadio colmado por la gran hinchada azul, que alentó a un equipo que mereció más, pero que por el azar del fútbol, se despide de la posibilidad de disputar la ansiada estrella 15.

Con esta eliminación, Millonarios revive lo sucedido en 2011, cuando los barranquilleros los dejaron afuera en semifinales, después de remontar un 3-0 en contra del partido de ida, e imponerse, al igual que este sábado, en la tanda de los tiros penales.

Junior, por su parte, se ilusiona con la octava estrella en su escudo y Julio Comesaña vuelve a demostrar su sintonía con el éxito de los tiburones.