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¡Historia de vida! Brayan Fernández y los días que pasó de futbolista a convertirse en mensajero

El delantero, actualmente en el Bucaramanga, estuvo durante más de dos años por fuera, por una injusta sanción por dopaje. Margarita Guerra, su esposa, contó su historia.

Brayan Fernández
Brayan Fernández, primero de derecha a izquierda, en su etapa como mensajero - Foto: Cortesía
Cortesía

Todo en la vida de los futbolistas no es ‘color de rosa’, y a muchos le toca pasar pruebas de fuego, y que hasta que han frenado sus carreras. Ese es el caso de Brayan Fernández, actual delantero del Bucaramanga , quien tuvo un momento en el que le tocó caer para volver a levantarse, pasando a ser mensajero, vender jugos y hasta camisetas.

Cuando andaba de goleador en Leones, en 2015, todo el panorama cambió para él por una sanción impuesta por doping, ya que en su organismo apareció la sustancia octopamina, algo que lo alejó de las canchas por obligación, durante dos años y medio.

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Sin embargo, Brayan Fernández contó con el apoyo incondicional de su actual esposa, Margarita Guerra, quien este martes en sus redes sociales recordó aquellos momentos duros que tuvieron que pasar. El delantero de Medellín pasó de las canchas a las calles, específicamente para ser mensajero en suelo antioqueño.

Y así, Margarita le contó a GolCaracol.com esa historia de lucha, tesón y superación.

¿Cuándo y cómo se conocieron?

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“Yo lo conocí cuando él estaba jugando en Leones, en la B. Y todo fue por el papá de él, era conocido con una familiar mía. Desde que nos conocimos, el primer día no nos separamos. Éramos noviecitos, yo trabajaba y él era goleador en en su equipo. Nos conocimos cuando él tenía 22 años y a los ocho meses, fue cuando le cayó la sanción. En ese momento, él tenía un precontrato para ir al fútbol europeo, a Bulgaria”.

¿Por qué fue la sanción, recordemos eso?

“La sustancia se llama octopamina y se encuentra en alimentos, cítricos, chocolates. La cantidad que le salió a él en el organismo fue muy baja, lo que pasa es que en esos momentos nadie sabía cómo se manejaba eso y en el club no le ayudaron, entonces lo sancionaron. Cuando conocimos sobre la sustancia, nos enteramos que eso lo producía el cuerpo, todo el mundo la tiene en niveles bajos y la sancionan a partir de un límite. Y a Brayan le salió muy cercano al límite”

¿Cómo fue todo ese proceso cuando se enteraron?

“Prácticamente fueron dos años y medio, porque la sanción la dieron en octubre de 2013 y la ratificaron en marzo de 2014. Cuando ya estaba listo para irse para Europa, ellos en Leones estaban en finales, desde el club le dijeron que no se preocupara, que la abogada iba a mandar la documentación a la Dimayor por una sustancia llamada octopamina, que nadie conocía. Comenzamos a investigar, pero en el equipo nos dijeron que ellos se iban a encargar de todo. Después nos dimos cuenta en la Dimayor, que Leones no había mandado la defensa y lo sancionaron”.

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¿Cómo lo tomó él?

“Desde que se supo la sanción, todos le dieron la espalda. Lo echaron del club, le dijeron que no era nada personal, sino que esto era un negocio y él no podía entrenar, ni hacer nada relacionado con el fútbol. Para él fue muy duro, lloró mucho. Él me dijo que algún día volvería, pero la verdad yo no tenía tanta fe, como él sí la tuvo”.

¿Cómo usted lo apoyó y lo ayudó a seguir adelante?

“Yo le dije: “¿usted qué sabe hacer aparte de jugar fútbol?”, entonces hicimos una buena hoja de vida y la empezamos a repartir, la mandamos a una empresa de mensajería y ahí lo contrataron. Empezó a trabajar ahí y se puso el propósito de ahorrar para defender su caso porque los abogados, las pruebas y todo lo que conlleva, era muy costoso y nosotros no teníamos el patrocinio de nadie. Todos le habían dado la espalda. Él siempre decía que se tenía que defender de su inocencia, porque nunca se había tomado ni una pastilla para el dolor de cabeza. Yo hasta me endeudé con los bancos para ayudarlo. Empezamos a investigar sobre el tema y ese mismo caso le había salido a una ciclista profesional en Chile, nosotros la contactamos, ella nos contó la historia y nos mandó toda la documentación que tenía. Preguntamos y aquí en Colombia nadie sabía de eso”.

Brayan Fernández
Brayan Fernández junto a su esposa Margarita Guerra

¿Cómo era el día a día de él como mensajero?

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“Él igualmente siguió trabajando como mensajero, le tocaba ir a todas partes, a zonas rurales, por allá se caía entre los matorrales. Fue un momento muy duro, pasar de ser reconocido por el fútbol, a trabajar en eso, pero lo tomó con mucha humildad y entereza. Pero había que sobrevivir económicamente, porque nosotros estábamos muy mal. En ese caso, se gastaba mucho dinero. Después de un tiempo, empezó a estudiar administración de empresas y estaba muy juicioso. Después de trabajar, iba a entrenar con el equipo de jugadores sin contrato porque no quería perder el ritmo. Todos los días, él tenía claro que iba a volver al fútbol. Se levantaba a las 4 de la mañana, se organizaba, arrancaba a trabajar en la mensajería. Hacía los turnos muy rápido en la moto, para salir temprano y poder ir a entrenar a la agremiación, que era después de mediodía. Entrenaba y ya por noche, se iba a estudiar. Cuando llegaba a la casa, nos poníamos a leer documentos de toxicología, a traducirlos, nunca dejamos de lado el caso".

¿Antes de que empezara como mensajero, él realizó otros trabajos?

“Sí, él vendía jugos. Se consiguió una receta y empezó a venderlo a los compañeros de la empresa donde yo trabajaba, a los vecinos del barrio. También la mamá es diseñadora, entonces le ayudó a vender camisetas. Pero eso no generaba ningún valor. Entonces ahí dijimos que tenía que conseguir algo fijo, compramos una moto y ahí empezó como mensajero. Él ni siquiera sabía de direcciones pero por allá le ayudaron”.

Brayan Fernández moto

¿Cómo le fue en la empresa?

“En la empresa a él le ayudaron mucho, tenía un jefe muy querido. Incluso, cuando él estuvo en Santa Fe, fuimos hasta allá, le dimos la camiseta. Al principio a él no le creían que era futbolista, sino hasta el día que Brayan les dijo que se iba de la empresa para volver a jugar”.

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Brayan Fernández
Brayan Fernández en su etapa como mensajero

¿Cómo se resolvió el caso?

“Conocimos un abogado que nos ayudó a estructurar bien la defensa y ahí fuimos al tribunal superior (TAS). Nosotros contratamos al presidente de la federación de Toxicología y cuando estuvimos en juicio nos dijeron que ‘era inocente, que lo sentían mucho’ pero ya había pasado un año y ocho meses”.

¿Qué enseñanza y mensaje dejó este caso?

“En cuanto al dopaje, es que en Colombia casi nadie sabe de eso, menos con los futbolistas. Entonces han sancionado a mucha gente así, había malas prácticas en los laboratorios y por eso fue sancionado. Entonces, queda la enseñanza de buscar, de aprender y no quedarse con lo que dicen los resultados, sino uno buscar su defensa. Ya en lo personal me quedo con la fortaleza de Brayan, no conozco a nadie que haya vuelto después de dos años sin estar en un club sin que le paguen y sin entrenar profesionalmente, en su momento no tenía el poderío económico para mantenerse”.

*Foto del día que volvió a jugar tras dos años y medio (en aquel encuentro marcó gol para Cortuluá)

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Brayan Fernández Cortuluá

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