Julio 1, 2013

Uniautónoma 2(3)-1(1) Unión Magdalena: el análisis de la final

Unión Magdalena llevaba con una leve diferencia, tras haber derrotado 2-1 en Riohacha a un Uniautónoma displicente, pero que fue superior. Los samarios jugaron a un ritmo lento y poco reconocible, pero concretaron las que tuvieron.

Con las formaciones confirmadas, había un detalle: de los 22 obreros que pisaron el terreno de juego en el partido de ida, solo Fula, Aguirre (Unión Magdalena) y Jaramillo (Uniautónoma) no repetían; por ellos tres ingresaron Amador, B. Correa y Tapia, respectivamente.

Los universitarios pisaron el terreno con su clásico 4-4-2 que en transiciones ofensivas, como es costumbre en el profe Rodríguez, pasa a ser un 4-2-2-2 con Roa-Arango compartiendo la media punta, pero tras el muy buen partido de Méndez en la ida, que fue el reemplazo de Estéfano por sanción, lo mantuvo en el equipo titular.

Por parte del ‘Ciclón Bananero', que llegaba con esa mínima diferencia, Víctor González tuvo el cambio obligado de Amador por Fula (ciclo de amarillas) y el movimiento táctico de Brayan Correa. Este cambio del chico Correa se dio primordialmente porque en la ida Aguirre, que fue lateral por el sector derecho, sufrió mucho con Méndez, por eso la variante para retornar a Muñoz a su posición natural: lateral derecho.

Con el inicio del partido y tras el 1-0 de John Méndez, Martín Arzuaga dejó ver su mejor faceta: retención de pelota, juego de espalda sobre Elkin Amador, y donde se la sirvió a placer y sin oposición a Méndez, imposibilitando la llegada del guardameta Walter Noriega, ex del Boyacá Chicó.

A pesar de lo nombrado anteriormente, donde Jonathan Muñoz volvía a su posición más cómoda, los samarios seguían sufriendo bastante con la vertiginosidad de John Méndez, cosa que Víctor González hizo permutar de bandas a Héctor Murillo y Armando Vargas. Murillo empezó el Torneo de lateral, pero con las lesiones de Iriarte y Quevedo pasó a ser extremo, donde luego aparecieron al equipo titular tanto Aguirre como B. Correa.

Luego llegó el 2-0 donde, en otra jugada estratégica y, sobre todo, táctica, los universitarios supieron hacer la diferencia con superioridad dentro del área rival, y con la llegada de Rivera desde segunda línea se transformó en faena, hasta el momento. Con eso se llegó al descanso.

Se trató de dar para el segundo tiempo más salida por banda en los visitantes con el ingreso de Enrique Correa por Héctor Murillo, que al final no funcionó porque el recién ingresado se retiró lesionado y con lágrimas en los ojo. Ahí apareció Jeisson Quiñones que dejó varios destellos de calidad, como por ejemplo un caño con ruleta incluida a Carlos Saa.

El segundo tiempo tuvo un bache importante de ocasiones y de ritmo, y eso se hizo notar. Pero en una genialidad de Óscar Villarreal, pinchando la pelota y con la llegada a destiempo e imprudente de Alejandro Acosta, el colegiado Harold Perilla señaló penalti. El ex jugador de América no dudó, y como en la ida, cobró sin oposición alguna ante el uruguayo Ernesto Hernández.

Los cambios de Alan Navarro y Estéfano Arango terminaron de dar algo más de pausa al ataque barranquillero. Pero con la presión de la pareja de medio centros Angulo-Parra se hizo aún más lenta, viéndose Arzuaga desesperado e inoperante (sin poder fijar a los defensas rivales) en el frente de ataque. Poético todo. Para el espectador, claro.

Los universitarios tuvieron dos-tres llegadas más, pero poco más. Llegaron los penaltis, como le sucedió hace un año al Unión y de visitante, pero aquella vez siendo en Cali. Diluido el acto futbolístico y los lanzamientos desde los once metros, Uniautónoma se quedó con el título del Torneo Postobón I, asegurándose la promoción, más no el ascenso.