Julio 17, 2011

Perú sorprende pero aún no muestra lo mejor

Y es que, aunque hay mucha sorpresa y todos comentan que Colombia tiene mejor equipo (a pesar de que sufrió un inapelable 0-2), se olvida que la selección peruana llegó a este torneo del 2011 con solo el cincuenta por ciento del potencial con el que disputará las eliminatorias sudamericanas a Brasil 2014.

Lesiones, lesiones y más lesiones: la noticia más recurrente, y temida, en la concentración peruana que se preparaba para asistir a la Copa América, por la que fueron quedando en el camino cartas ofensivas tan importantes como Jefferson Farfán y Claudio Pizarro.

Con ambos en las canchas argentinas es muy probable que Perú hubiera tenido un potencial acrecentado en el torneo y mejor compañía para el peligrosísimo goleador Paolo Guerrero, una de las figuras de este torneo.

Pero Perú también habría podido mostrarles a los que dudan de su capacidad ofensiva -algo que molesta mucho a su seleccionador, Sergio Markarián-, a otras cartas como José Carlos 'Zlatan' Fernández, considerado el sustituto natural de Pizarro y quien no acudió a este torneo por estar en plena recuperación de una rotura de ligamentos.

Ni que decir de la ausencia de Johan Fano, goleador el año pasado en el fútbol mexicano, quien se perdió la Copa por arrastrar cuatro fechas de suspensión en torneos oficiales de selecciones.

Y en el medio sector, el imparable Juan Vargas podría haber sido acompañado no solo por el juego preciso de Carlos Lobatón, sino por el virtuosismo de Luis 'Cachito' Ramírez, el jugador del Corinthians brasileño que se lesionó pocos días antes del torneo.

En la línea de fondo, junto a la inapelable presencia del ya veterano Santiago Acasiete, debió estar el 'Kaiser' Carlos Zambrano, también lesionado la semana anterior a la Copa, y Jesús Rabanal, quien había sido llamado por Markarián para proteger las espaldas y apuntalar las arremetidas por la izquierda de Vargas.

Por eso hay euforia en Perú, que llegó con un equipo parchado y de pronto aparece con el frac de candidato y con una mixtura de jugadores ya consolidados y otros jóvenes que luchan por llegar lejos, fundamentalmente, porque creen en la propuesta de Markarián.

'El Mago', un técnico que desde hace un año generó un raro consenso entre la prensa, dirigentes y aficionados peruanos, paga con creces ese apoyo y logra mucho con poco.

Ahí está la recuperación de jugadores con un recorrido ya respetable en el torneo peruano, pero poco conocidos en el exterior, como Michael Guevara, William Chiroque y Rinaldo Cruzado, y la apuesta por jóvenes con un techo muy alto, como Raúl 'Supermán' Fernández, Luis Advíncula o Raúl Ruidiaz.

Cuando comenzó el torneo un integrante de la delegación peruana le confesó a un pequeño grupo de periodistas: "el profesor afirma que su verdadera meta son las eliminatorias, pero él quiere jugar los seis partidos de esta Copa".

Y, como tantas veces, Markarián cumplió su cometido. Cuatro partidos ya jugados, la clasificación a las semifinales, la opción a disputar un título impensado de vencer a Uruguay (con el que ya empató 1-1 en la primera fase) y, por encima de todo, haberle devuelto la ilusión a un fútbol peruano que ahora sí busca resurgir de sus cenizas.

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