Mayo 11, 2016

Sao Paulo ganó 1-0 a Atlético Mineiro en la ida de cuartos de la Libertadores

En un mal partido en el que el juego brusco primó por encima del buen fútbol, y en el que se vieron hasta 10 tarjetas amarillas, tuvo que aparecer al final un tocado Michel Bastos, que había arrancado el choque en el banco para, con un cabezazo (78'), marcar el único tanto del partido.

El encuentro arrancó con una espesa niebla que sobrevolaba el pasto del imponente Morumbí. Las bengalas inundaban las gradas y su humo vestía un campo lleno para tan marcada ocasión.

Pero el espectáculo no estuvo a la altura. El Sao Paulo arrancó sin Bastos y carente de ideas. Sólo Paulo Henrique Ganso, y con cuentagotas, bañaba de talento los ataques locales. Los demás, la nada. Ni Kelvin ni un inoperante Jonathan Calleri conseguían llevar peligro al arco defendido por Victor.

Sin calidad, ni lucidez, el choque se convirtió en batalla desde los primeros compases. El resultado: tres amarillas en los primeros cinco minutos y un total de siete en la primera mitad.

Nadie asumía riesgos. Todos permanecían más pendientes de no cometer errores que de crear ocasiones de gol.

Un par de cabezazos tímidos fuera de Ganso (8' y 37') fue lo único destacable del Sao Paulo antes del descanso. Insuficiente para convencer a una torcida nerviosa que comenzó alentando a los suyos pero que se desesperó con el paso de los minutos.

El primer tiro a portería, no obstante, llegó con una falta lejana a los 27' de los visitantes, sin dañar, casi como pidiendo permiso, a las manos de Denis.
Pasó el tiempo, despacio, y el corazón de los aficionados se detuvo momentáneamente en el 34 al marcar Lucas Pratto el 0-1 que el árbitro anuló por fuera de juego.

Las malas noticias se sucedieron para el Atlético Mineiro, que perdió instantes después a su estrella, Robinho, por una lesión (36'). Otra gran noche continental que el exastro del Real Madrid se perdía con más pena que gloria.

Hyuri entró en su lugar pero nada cambió, por lo menos a mejor, ya que Júnior Urso vio la tarjeta amarilla y se perderá el choque de vuelta.
Así, tras muchas patadas y poco fútbol, los equipos se retiraban a los vestuarios. Cabizbajos, dejaron el campo atrás para pensar en lo ocurrido.

El descanso pareció espolear a los locales, que se adueñaron del balón y a punto estuvieron de abrir el marcador en un córner botado por Ganso en el 60'. El cuero sobrevoló el área del Galo, Maicon lo peinó pero Rodrigo Caio, en boca de gol, no llegó para romper las mallas.

El ‘tricolor' ganaba terreno pero sólo inquietaba a pelota parada mientras que el Mineiro sólo lo conseguía con lanzamientos muy lejanos de Urso (53' y 73').
Con este panorama, el técnico argentino Edgardo Bauza confió en Michel Bastos, con problemas físicos, y el poderoso extremo izquierdo revolucionó el partido.

A los 66' tuvo el desempate con un potente zurdazo que se marchó fuera y, en el 78', con la cabeza en una jugada a balón parado lanzada perfectamente por Wesely, no perdonó para algarabía de los más de 61.000 espectadores que estallaron de júbilo.

Tanto fue así que la celebración se vio interrumpida cuando se rompió una baranda y las asistencias médicas tuvieron que atender a varias personas con heridas leves, deteniendo el juego varios minutos.

El Atlético Mineiro no se rindió, Pratto mandó un fuerte remate a las gradas al final (88') que podría haber significado el empate, pero se quedó sin tiempo e hincó la rodilla.

La vuelta, el próximo miércoles, derimirá quién es el único brasileño que sigue vivo en la Copa.

El ganador de la serie se enfrentará en semifinales con el vencedor del duelo entre el colombiano Atlético Nacional y Rosario Central, que se verán las caras este jueves en Argentina.

Ficha técnica:

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