Marzo 11, 2012

La violencia dice presente en la ‘B’ del fútbol argentino

Marcelo Santoro, dirigente de Atlanta, fue trasladado al Hospital Belgrano luego de recibir un impacto de una piedra en su rostro que lo dejó en estado de inconsciencia.

Dentro del campo de juego también se vivió una situación incomprensible cuando el árbitro del partido, Fernando Rapallini, fue atacado cuando se retiraba a su vestuario.

Lucas Mancinelli puso en ventaja al equipo visitante al minuto 53, pero en el último instante Sebastián Pena puso el empate y en el tiempo agregado al reglamentario el árbitro Fernando Rapallini anuló el que hubiese sido el gol del triunfo para el Chacarita.

Tras el agónico empate 1-1, los hinchas del Chacarita fueron a buscar a los cerca de cien simpatizantes visitantes, obligando a que los efectivos policiales utilizaran balas de goma y gases lacrimógenos para dispersar a los hinchas.

Luego de la finalización del encuentro, la situación de caos se trasladó fuera del estadio, ubicado en la localidad bonaerense de San Martín, donde los simpatizantes locales quemaron vehículos y enfrentaron a la policía.

"Hubo incidentes dentro y fuera del estadio. El operativo policial fue lamentable. Hay mucha gente lastimada con balas de goma, vehículos incendiados. La Policía no entendió cuál era su trabajo", sentenció el presidente del Chacarita, Osvaldo Lobato.

Por su parte, el secretario técnico del Atlanta, Fernando Gómez, expresó indignado: "Es imposible que entren a una cancha como lo hicieron. Venían hasta por el campo de juego, es como si hubiese estado todo liberado".

El plantel del Atlanta, junto con los dirigentes y los allegados, tuvieron que esperar dos horas para poder salir del estadio hasta que la Policía pudieran garantizar la seguridad de su traslado.

Con tres hinchas y dos policías con heridas leves, quedaron detenidas trece personas que fueron trasladadas hasta la comisaría de San Martín.

El encuentro había sido catalogado de "alto riesgo" por la Policía Federal, debido a la rivalidad existente entre las hinchadas, sumada a la situación delicada de ambos equipos, que se encuentran en la zona del descenso a la tercera categoría del fútbol argentino.

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