Octubre 30, 2011

El superclásico chileno terminó igualado

El superclásico se vivió en un ambiente tenso generado en la semana por declaraciones de los archirrivales del fútbol local, y se jugó con Universidad de Chile como visita ante un Colo Colo con un estadio lleno por unas 40.000 personas. Los universitarios sólo tuvieron 3.000 entradas.

En el primer tiempo fue superior Universidad de Chile, que abrió el marcador a los cinco minutos con un penal de Charles Aránguiz, que sirvió de partida a una serie de roces y discusiones. Las fricciones derivaron en la expulsión del mismo Aránguiz a los 35 minutos, tras un dudoso penal cobrado por Claudio Puga, árbitro novato en estos clásicos.

Casi concluida la primera etapa, Puga sancionó otro penal, convertido por el delantero colocolino Fernando Paredes a los 44 minutos que igualó el marcador en 1-1. Seguidamente el árbitro expulsó a un defensa de Universidad de Chile.

Los equipos se fueron al descanso empatados y los universitarios y punteros del Clausura con dos hombres menos. A los 59 minutos, Paredes puso con un potente cabezazo el 2-1 para Colo Colo, cuadro que no supo aprovechar la ventaja y se replegó con su triunfo momentáneo, haciendo tiempo. Puga expulsó a los 72 minutos al portero colocolino, el uruguayo Juan Castillo, por reclamos desmedidos.

Ya concluido el tiempo oficial, nuevamente el árbitro cobró protagonismo al expulsar a Paredes en el tiempo agregado de 12 minutos, lapso en que el paraguayo Osmar Molina, con un autogol, dejó el marcador definitivo en un 2-2.

El empate desató la furia de los colocolinos, que iniciaron peleas en distintas zonas de la cancha y en los camarines.

La próxima semana el puntero recibirá a Huachipato y Colo Colo visitará a O'Higgins.