Marzo 31, 2014

Violencia en estadios derriba a la cúpula de la Asociación Uruguaya de Fútbol

En la renuncia se adujo que "los hechos de pública notoriedad acontecidos en los últimos tiempos demuestran la necesidad de dar un paso al costado". Aludían a la decisión del gobierno de no enviar policías a los partidos como locales de los dos clubes grandes de Uruguay, Nacional y Peñarol, y las repercusiones de esa decisión.

El presidente José Mujica dijo que poner fin a la violencia asociada con el fútbol era "una causa nacional".

"Los uruguayos no podemos seguir en esa irracionalidad, consolidando la estupidez humana, debemos reaccionar urgente", dijo el mandatario al hacer el anuncio.

Los clubes se aprestan a designar un Consejo Ejecutivo provisional que dirigirá al fútbol uruguayo hasta el fin de la participación de la selección nacional en el Mundial, según el vicepresidente de Peñarol Edgar Welker.

La crisis comenzó cuando en la noche del jueves pasado se supo que el presidente Mujica había ordenado, en forma sorpresiva, que la policía no brindase servicios de seguridad en los partidos que se disputen en el estadio Centenario y el Parque Central, donde suelen actuar como locales los dos clubes más populares e importantes del país, Peñarol y Nacional.

Un día antes la hinchada de Nacional había protagonizado un violento choque con la policía, luego del partido contra el club argentino Newell´s Old Boys por la Copa Libertadores de América. Unos 40 policías resultaron con heridas leves.

La AUF y los clubes resolvieron continuar la actividad, confiando la seguridad a los propios clubes involucrados, pero horas antes del comienzo del partido del domingo entre Peñarol y Miramar Misiones en el Centenario el sindicato de futbolistas profesionales anunció que sus afiliados no jugarían si no existía guardia policial.

El Comité Ejecutivo de la Asociación decidió suspender el partido y pocas horas después renunció.

Welker, el vicepresidente de Peñarol dijo que no cree que la intervención del gobierno haya pretendido provocar la renuncia del presidente de la AUF, Sebastián Bauzá, y sus cuatro compañeros de directiva.

El Consejo Ejecutivo de la Asociación, presidido por Bauzá, obtuvo resonantes éxitos deportivos como la conquista de la Copa América 2011 y el cuarto puesto en el Mundial de Sudáfrica 2010.

"Me parece una gran macana que renuncie el Consejo Ejecutivo dos meses antes del Mundial, porque la gran perjudicada puede ser la selección", dijo Welker en referencia a la inestabilidad en la cúpula de la Asociación.