Septiembre 26, 2015

Juan Guillermo Cuadrado ingresó en el segundo tiempo de Napoli 2-1 Juventus

"La madre de todos los partidos", como calificó el encuentro Aurelio de Laurentiis, presidente del Napoli, se decidió por dos fogonazos de los atacantes locales; el dúo formado por Lorenzo Insigne e Higuaín, que se bastaron para desnudar las carencias de un campeón venido a menos, que en seis partidos de Liga no ha sido capaz de sumar más que cinco puntos.

Porque, por mucho que el técnico Massimiliano Allegri se encargue de recordar que el Juventus fue campeón con 15 empates, en el primer título de su último ciclo triunfal, la ‘Vecchia Signora' no da síntomas de mejora.

En San Paolo, Allegri dejó fuera del once inicial a Álvaro Morata y formó con Buffon; Padoin, Bonucci, Chiellini, Evra; Lemina, Hernanes, Pogba, Pereyra; Dybala y Zaza.

Fue Simone Zaza el que tuvo la primera ocasión, desbaratada por el español Pepe Reina al cuarto de hora, pero el Juventus no dio la impresión de controlar el juego.

De hecho, tuvo más posesión el Napoli, que se adelantó en el minuto 26, en una jugada en la que Insigne robó el balón junto al área rival, hizo una pared con Higuaín y batió con un gran disparo a Buffon.

Primer motivo de satisfacción para Higuaín, que carga con la culpa de los últimos reveses de la Albiceleste y ha sido desplazado de la selección esta misma semana en favor del joven Dybala.

El ‘Pipita', que pronto tendría como compañero de ataque al belga Dries Mertens, sustituto del lesionado Insigne, culminaría su actuación con un gran gol en el segundo tiempo, en una jugada que partió de un balón perdido en ataque por Dybala.

Higuaín recorrió 25 metros y culminó su cabalgada con un disparo cruzado que batió a Buffon (m.62). Sustituido en el minuto 83, el delantero del Napoli recibió la ovación de todo el estadio, convertido en el héroe local, en la que parecía su semana más difícil.

Sólo cuando tuvo todo perdido, dio muestras de peligro el Juventus, que recortó la desventaja con un tanto de Lemina apenas un minuto después y se volcó sobre el campo rival, pero sin acierto ni ideas para evitar su sorprendente tercera derrota en seis partidos.