Abril 26, 2013

Lo que dejaron las semifinales de Champions: Alemania, más cerca de Londres

Ni Messi, ni Cristiano Ronaldo, ni Sudáfrica 2010, cuando España jugó su mejor partido del Mundial, justo contra Alemania. No pesaron ni los mejores jugadores del mundo ni unos incontestables antecedentes. La Champions no permite especular, siempre pone en su sitio a cada uno. El ejército teutón, con un batallón instalado en München y otro en Dortmund, derrotó sin dejar espacio para la discusión a la otrora ‘Armada Invencible' española, dejando casi asegurada la posibilidad de una final alemana por primera vez en la historia de este torneo. 


Bayern München-Barcelona: la venganza del Allianz Arena

Poco menos de un año después de vivir su noche más triste, München tocó el cielo con las manos. 

En la final de 2012, al minuto 88, apareció Didier Drogba para empatar la final de la Uefa Champions League. Después, el Bayern falló un penal en la prórroga. Y finalmente, los bávaros vieron cómo se les iba la gloria, justo en su casa, en la lotería de los doce pasos. Ese recuerdo de la última final contra el Chelsea parece no haberse borrado de la mente de ninguno de los jugadores. Porque más allá del talento, de la táctica, de todas las virtudes futbolísticas que tiene el campeón de la Bundesliga, este equipo juega con rabia. Con un indomable afán de revancha. Sin dar una sola pelota por perdida, corriendo como si se le fuera la vida en ello, el Bayern München dio esta semana una exhibición de fútbol nada más que frente al mejor equipo de la época reciente y de paso les devolvió a los aficionados algo de lo que perdieron el año pasado. 

En la historia de la UEFA Champions League, nunca, jamás, se ha remontado un 4-0 en contra sufrido en un juego de ida. De ese tamaño es la montaña que tiene que escalar el Barcelona. Pero la dificultad no está solo en los antecedentes. Quizá la estadística sea lo menos grave. El tema es en que en frente estará un Bayern München sólido, que no va a regalar nada y que sabe que un solo gol a favor puede darle el tiquete a Londres anticipadamente. Además, en el equipo bávaro vuelve Mario Mandzukic, el goleador croata que no jugó la ida por sanción. Un problema más para el Barcelona, que sigue teniendo una defensa demasiado endeble como para soportar cualquier bombardeo del conjunto visitante. 

De cara a la vuelta, el desarrollo que tendrá el juego se antoja bastante lógico. Barcelona con el balón casi todo el tiempo, tratando de encontrar los espacios y encomendándose por enésima vez a lo que pueda hacer Messi frente a la jauría de alemanes que estarán marcándole. El Bayern, siempre cómodo jugando sin el balón, esperará alguna oportunidad para soltar a sus fieras y devorarse a los centrales en cualquier contragolpe. 

Como dijo Andrés Iniesta, es injusto hablar del fin de ciclo del Barcelona. Seguramente el próximo año los de Vilanova volverán reforzados y prestos para recuperar el trono. Pero si de justicia hablamos, no hay duda de que este año el Bayern München es el equipo que merece estar en Wembley y levantar la copa que el año pasado le arrebataron en su casa. 


Borussia Dortmund-Real Madrid: 

"Noventa minuti en el Bernabéu son molto longo" (Noventa minutos en el Bernabéu son muy largos). Esta intimidatoria frase, quizá una de las recordadas del madridismo, es quizá el mayor argumento al que se aferra el Real Madrid para creer que puede estar en Londres el 25 de mayo. Esas palabras fueron pronunciadas por el mítico Juanito después de que su equipo perdiera en los años ochenta un partido contra el Inter de Milan. En el partido de vuelta, el equipo blanco goleó a los italianos en una de sus más memorables remontadas. 

Pero eso es historia, bastante remota, por cierto. El Borussia Dortmund ha demostrado a lo largo de toda la Champions que no sufre de miedo escénico. Los de Klopp están invictos en esta Champions, lo que equivale a decir que de visitantes no han perdido nunca. Ni en Málaga, ni en Manchester, ni en el mismo Madrid. Cualquier cosa que pueda llegar a ser miedo, ellos lo convierten en un aliciente para salir a ganar y seguir haciendo historia. Por eso, a pesar del gol de visitante conseguido en el Signal Iduna Park, la gesta que tiene que lograr el Madrid se antoja igual de complicada que la del Barcelona. La realidad es que, más allá de lo que haya dicho Juanito alguna vez, el Madrid lleva muchos años sin remontar una eliminatoria en contra, y el fútbol que mostró esta semana tampoco da para esperanzarse demasiado. 

Además, el martes juega Lewandowski. Adjetivar lo que hizo el polaco en el partido de ida es para quedarse siempre corto. Si cuatro goles en un partido es para dar de qué hablar, hacerlo en una semifinal de Champions y contra el Real Madrid da para hacerle un monumento. Pero no fue solo el killer de Polonia, fue todo el Borussia. El técnico Jürgen Klopp dio cátedra y demostró lo bien estudiado que tiene al Madrid. Consiguió ahogar a Xabi Alonso, perder a Modric y desaparecer a Özil. Sin ellos tres, el fútbol de los blancos es absolutamente inofensivo. Que la mejor asistencia madridista la haya hecho Matts Hummels es más que diciente. En cambio, por el lado del BVB, Gündogan, Reus y Götze tuvieron quizá la mejor noche europea de su vida. Suficiente para tener un pie en la final de la Champions nuevamente después de 16 años. 

Sólo 4 equipos remontaron un 4-1 en la Copa de Europa: Saint-Etienne (1974), Real Madrid (1975), Widzew Lodz (1999) y Deportivo La Coruña (2004). Como se ve, los antecedentes tampoco la ayudan a los blancos. Queda por ver si la mística del Bernabéu y el anhelo de la décima son suficientes para impulsar a los de Mourinho a derrotar por primera vez esta temporada al Dortmund, que en tres enfrentamientos ha sido para ellos un verdadero demonio.