Febrero 15, 2015

El París Saint-Germain no pasa el mejor momento previo al juego ante el Chelsea

Muy irregular en el campeonato doméstico, el multimillonario proyecto catarí de la capital francesa tiene en Europa puestas todas las esperanzas esta temporada.

 

Los dueños del club se habían dado un plazo de cinco años para conquistar la Liga de Campeones, pero su presidente, Nasser al-Khelaïfi, afirmaba que no se descartaba conseguirlo antes.

 

Pero sus ambiciones parecen ahora redimensionadas a la vista de los eventos de la última semana.

 

En particular, del duelo que este sábado tuvo lugar contra el modesto Caen en el Parque de los Príncipes, un partido que resumió como pocos la temporada parisiense.

 

Lo que parecía encaminarse a una victoria clara después de que Ibrahimovic en el minuto 2 y Lavezzi en el 40 pusieran una ventaja en el marcador ante un rival que pelea por no caer en los puestos de descenso.

 

El público del Parque se divertía con su equipo sin contar con que esta temporada el PSG tiembla como un flan a la mínima sacudida.

 

Apretó en el final del partido el Caen. Empató Sala en el 89 y, tres más tarde, cuando se consumía el tiempo de descuento, Bazile logró un tanto que significaba un punto y restaba dos al PSG, privado así del liderato provisional de la tabla.

 

A ello se suma que el entrenador parisiense, Laurent Blanc, perdió por lesión a tres hombres, dos de ellos teóricos titulares contra el Chelsea, el defensor brasileño Marquinhos y el atacante de la misma nacionalidad Lucas Moura. Tampoco acabó el encuentro el mediocampista Cabaye.

 

Lejos del juego que desplegaba la pasada temporada, el conjunto francés afrontará en un ambiente enrarecido el duelo contra el Chelsea.

 

El público no está al cien por cien detrás de un equipo poco convincente y el entrenador muestra dudas.

 

Una situación poco favorable para afrontar al líder de la Premier, el mismo equipo que el año pasado les sacó de la máxima competición europea tras una estoica remontada en Stamford Bridge.

 

Aquel jarro de agua fría supuso una cura de humildad para el equipo de Blanc, que entonces ya señaló que su formación necesitaba tiempo y experiencia para codearse con las grandes formaciones del continente.

 

Ahora el contexto es diferente, el Chelsea llega con más fortaleza y el PSG no encuentra su rumbo.

 

Blanc y sus hombres deberán afrontar, además, la batalla de nervios que, como de costumbre, ha comenzado el técnico del club londinense, José Mourinho.

 

Ya antes del sorteo que les emparejó en octavos, el portugués había dicho que el PSG era su rival preferido y que sería un viaje "fácil".

 

Una provocación que no se ha recibido bien en la capital francesa. El club publicó un mensaje irónico en la red social Twitter: "Decir que viajar por París es fácil es conocer poco la ciudad".

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