Octubre 31, 2013

Top 7: Historias de brujas, maldiciones y fútbol


1. La maldición de Garabato

Benjamín Urrea, conocido en su juventud como 'Garabato', seguidor ferviente del América de Cali desde su fundación en 1927 e integrante de la dirigencia escarlata en 1948, no estaba de acuerdo con que el club se uniera a la Dimayor para disputar el torneo profesional de ese año. Para 'Garabato' el América tenía que seguir siendo amateur y mantener el esquema de temporadas internacionales y nacionales que tantos réditos le había dado esa década, pero la mayoría de socios opinó lo contrario.

"Que hagan del América lo que quieran... pero juro por Dios que nunca serán campeones", dijo antes de dar un portazo y retirarse de la reunión, y curiosamente su maldición duró 31 años.

América fue incapaz de alzarse con un título hasta que en 1979 Gabriel Ochoa Uribe asumió el rol de exorcista y comenzó una historia deportivamente gloriosa que incluyó 13 estrellas en 29 años.

Sin embargo, el fin de la 'Maldición de Garabato' en Colombia fue el inicio de la misma en el continente, pues América tiene el antirécord de haber disputado cuatro finales de Copa Libertadores sin haber logrado un sólo título. Para más misticismo, este 31 de octubre se conmemora el partido en Santiago de Chile en el que perdió en el último minuto con Peñarol la corona continental de 1987.


2. La maldición de Gutman

Diga el nombre Béla Gutman en Lisboa y todos los hinchas del Benfica se van a santiguar. El legendario técnico húngaro llevó a las águilas al título de la Copa de Europa en 1961 y 1962, entregándole al mundo esa fiera atacante que era Eusebio y convirtiendo al club portugués en el único capaz de acabar con el imperio del Real Madrid de Di Stéfano.

Sin embargo, tras el título del 62, Gutman se fue del club tras problemas con la dirigencia y, según cuenta la leyenda, lo hizo dejándole una maldición a los lisboetas: "Nunca, ni en cien años, Benfica va a volver a ganar un título en
Europa".

Repasemos lo que ha pasado desde que el húngaro dijo estas palabras: Benfica, con Eusebio como máquina goleadora, perdió las finales europeas de 1963, 65, 68 y luego la del 88. En 1983 perdió la Copa Uefa y en 1990, cuando iba a enfrentar al Milan en Viena, ciudad en donde está la tumba de Gutman, todo el equipo, encabezado por el ya retirado goleador mozambiqueño, fue a orarle al exDT para que los perdonara.

Por supuesto, no sirvió: los 100 años no se habían cumplido y el Milan ganó 1-0... desde entonces los portugueses esperan con paciencia una "rebaja de pena" que no se dio en la última Europa League, en la que Benfica perdió el título con Chelsea en el último suspiro tras un gol de Ivanovic en el 93.


3. La maldición de Dora

Chascomús es una pequeña población ubicada a 110 kilómetros de Buenos Aires que se convirtió en leyenda gracias a Dora, una hechicera a la que recurrieron los dirigentes de Quilmes para que les hiciera un encantamiento que les ayudara en el remate de la B frente a Gimnasia y Esgrima de Jujuy, el otro gran aspirante a ascender en 1994.

Dora garantizó la derrota de Jujuy pero Quilmes no ganó su partido, por lo que los dirigentes decidieron no pagar el sortilegio: error. Dora los maldijo, maldijo al club y al final de la temporada el que ascendió fue el rival.

Lo peor es que en los años siguientes la maldición de Chascomús cobró la cabeza de varias excelentes campañas de Quilmes, que nunca logró concretar su ascenso y lo perdía en la última fecha, inexplicablemente. La dirigencia cervecera trató de buscar a Dora para disculparse y pagarle por una contra, pero ya había muerto con lo que todo se dio por perdido...

Cuenta la leyenda que un hincha fiel de Quilmes encontró la tumba de Dora y le prometió que su hija iba a llamarse así para que perdonara al equipo... al parecer, el nacimiento de la nena en 2003 liberó el espíritu de la bruja que, satisfecha con el homenaje, permitió que el tradicional club regresara a primera división en 2004.


4. La Virgen de Jujuy

Agorero total, Carlos Salvador Bilardo le prometió a la Virgen de Jujuy que los integrantes de la selección argentina le rendirían tributo si ella les ayudaba a conquistar el Mundial de México en 1986. Por supuesto, el brillo de Maradona opacó la promesa y todos se olvidaron de ella cuando la albiceleste regresó triunfal a Buenos Aires con el título orbital.

Si se mira la historia, desde entonces Argentina no ha podido en los Mundiales: con Maradona perdió la final del 90 y se hundió en el 94 y 98 con una generación dorada. Incluso, con Messi al mando la bicampeona del mundo fracasó en Sudáfrica 2010 y por eso Sergio Batista y José Luis Brown, integrantes del equipo del 86 y en 2011 DT y AT de la Selección para la Copa América, visitaron ese año a la Virgen para cumplir su promesa de antaño. 

De poco sirvió: Argentina fracasó en la Copa y hoy el banco técnico del equipo tiene otros nombres que buscarán, con Messi en estado de gracia, acabar en Brasil 2014 con el mito de la Virgen de Jujuy.


5. ¡Témanle a los goles de Ramsey!

El galés Aaron Ramsey es muy buen jugador, pero un tipo de pocos goles... algo que agradece el mundo pues, extrañamente, cada vez que hace gol con el Arsenal alguien famoso muere.

Repasemos la lista: hizo su primer gol en mayo 1 de 2011 al Manchester United, y después se supo de la muerte de Bin Laden. Su segundo gol llegó el 2 de octubre, y esa semana murió Steve Jobs. Después anotó en Champions, justo antes de que muriera Maumar Gadafi, en febrero de 2012 volvió a marcar ¡y murió Whitney Houston! 

Lo cierto es que Ramsey se ha afianzado en el Arsenal y sus goles ya no vienen acompañados de un muerto famoso... al menos no todos, pues si repasamos el 2013 hay que anotar las coincidencias con los decesos de Bebo Valdés, Manolo Galván, Jorge Videla...


6. La maldición de la mujer de Villanueva

Artemio Villanueva es uno de los nombres sagrados de Cerro Porteño. Arquero de grandes atajadas, el paraguayo fue figura en la década del 60 en la que inclusofue titular 21 veces de la selección guaraní, lo que le valió ser contratado por el Deportivo Independiente Medellín en 1973.

Sin embargo, la campaña no fue buena y, a pesar del tercer lugar del Finalización, el DIM se quedó por fuera de la definición del título; lo mismo pasó el año siguiente y Artemio fue licenciado. Se dice que en Medellín le quedaron debiendo plata y que su esposa Liduvina (su verdadero nombre, aunque la tradición paisa la llamó Gudovina), mujer mística y con fama de hechicera en el Valle del Aburrá, maldijo al Poderoso.

Lo cierto es que Villanueva pasó por Quindío y Bucaramanga antes de regresar a su país en donde se convirtió en un prestigioso periodista y en un referente del fútbol de ese país, mientras el DIM se hundía en una mala campaña tras otra y los años y las décadas se empezaron a acumular desde su segunda estrella en 1957.

A comienzos de este siglo la familia Villanueva recibió una visita: unos delegados del Poderoso fueron a pedirle a Liduvina que acabase la maldición y la ya anciana mujer aceptó. En 2002 se acabaron 45 años de maldición y en esta década el DIM ha sumado también los títulos de 2004 y 2009.


7. La maldición del padre Ramírez

Era la última fecha del campeonato de 1997 y Pereira y Unicosta se
jugaban el descenso. Los matecañas jugaban frente a Once Caldas, pero
tenían la tranquilidad de que si perdían, sólo un triunfo de los
barranquilleros en Bogotá sobre Millonarios los iba a mandar a la B, y
así fue: 1-0 con los albos, un inesperado 2-3 en El Campín y el equipo
de Risaralda se fue tres años a segunda división... Pero no se fue solo.

Dicen en Pereira que un tal Padre Ramírez, párroco de una de las
iglesias de la ciudad e hincha a morir del equipo de su tierra, maldijo a
Millonarios el día en que su extraña derrota con Unicosta envió al
Deportivo a la B. "El azul nunca será campeón", cuentan muchos que fue
la frase que recorrió la rivera del Otún, y lo cierto es que el equipo
que en ese año era el flamante subcampeón del fútbol colombiano nunca
volvió a figurar... hasta que en 2012 apareció el 'exorcista'Hernán Torres y por fin llegó la estrella 14.