Agosto 20, 2013

La selección afgana vuelve a derrotar a Pakistán 36 años después

"No me lo puedo creer, esta es una gran victoria. Estaba segura que ganaríamos porque la selección afgana estaba realmente preparada", dijo a las puertas del estadio la joven de 26 años Shekiba Samadi, visiblemente emocionada y con los ojos llorosos. 

"Estoy feliz y orgullosa del equipo nacional afgano", afirmó fuera de sí otra chica, Basira, mientras sostenía a la salida del estadio la bandera de Afganistán.

Basira formaba parte de los 6.000 privilegiados que adquirieron una entrada para presenciar desde la grada el encuentro, el primer partido internacional de fútbol en suelo afgano en una década.

Los que no tuvieron tanta suerte pudieron ver el partido por la televisión u optaron, como cientos de resignados, por imaginarse lo que sucedía en el partido desde fuera del estadio, gracias a los sonidos que brotaban del campo.

"Cuando escuchaba a la gente gritar desde el interior del estadio sabía que todo iba bien y para confirmarlo llamé a mi esposa por teléfono, que me dio la buena noticia", aseguró "feliz" Abdul Samad, de 42 años.

Allí, entre los muros del estadio, miles de aficionados con los colores de la bandera afgana -negro, rojo y verde- pintados en su rostro, vitoreaban cada acción de su equipo, al tiempo que bailaban y cantaban temas como el conocido "Estamos contigo, oh, Afganistán".

El entrenador de la selección afgana, Mohamed Yusuf Kargar, aseguró tras el encuentro que lo más positivo del partido fue mostrar al mundo que "el deporte puede mejorar las relaciones entre Pakistán y Afganistán". "Ese fue sin lugar a dudas el mejor gol", concluyó Kargar.

Islamabad es clave en las negociaciones de paz afganas, pues tanto Kabul como la comunidad internacional han acusado a Pakistán de albergar en zonas fronterizas a facciones talibanes y a grupos afines a Al Qaeda que operan a ambos lados de la frontera.

Hasta la caída del régimen talibán en 2001, el fútbol era el único deporte que se practicaba oficialmente en Afganistán, aunque los estadios también eran usados por los integristas para juicios públicos frente a decenas de miles de personas.

Pese a la miseria general y el estado de guerra permanente, los afganos de las urbes dan sobradas muestras de su amor por este deporte, y en la capital es habitual ver señas identificativas de clubes internacionales, como el Real Madrid y el Barcelona.

Pero hoy, en Kabul, no había lugar para otros colores que no fueran el negro, rojo y verde.

"¡Os lo dije! ¡Os dije que Afganistán ganaría el partido!", repetía un niño a sus amigos a la salida del estadio.

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