Septiembre 5, 2014

Comisión de ética de la FIFA ya tendría un veredicto sobre Mundiales de Catar y Rusia

"El informe establece los hechos y llega a conclusiones sobre las medidas a tomar con respecto a determinadas personas; asimismo, reconoce cuestiones que deberán remitirse a otras comisiones de la FIFA y formula recomendaciones para futuros procesos de candidatura", señaló la FIFA, en un comunicado.

En el mismo indica que "de acuerdo con el Código Ético de la FIFA, el órgano de decisión dictará una resolución definitiva sobre este informe y los informes suplementarios, que posteriormente se hará pública".

El presidente del citado órgano de instrucción, el exfiscal estadounidense Michael J. García, y su vicepresidente, Cornel Borbély, trasladaron hoy el informe al órgano de decisión de la Comisión de Ética de la FIFA, junto con otros documentos "suplementarios que cubren su examen de las actividades de los equipos de candidatura en los Estados Unidos y Rusia".

La FIFA recordó que "en el curso de esta investigación de un año, el órgano de instrucción entrevistó a más de 75 testigos y recopiló un registro que, además de grabaciones con los entrevistados, comprende más de 200.000 páginas sobre el caso".

La investigación de las candidaturas de los Mundiales 2018 y 2022 se inició después de la publicación de informaciones y de las acusaciones dirigidas a miembros de la FIFA sobre posibles casos de corrupción y sobornos en la elección de éstos, el 2 de diciembre de 2010 en Zúrich.

Entonces Rusia ganó la organización de 2018 en la segunda votación, después de que Inglaterra fuera eliminada en la primera y de superar al resto con 13 votos. La candidatura Ibérica de España y Portugal y se llevó 7 y la conjunta de Holanda/Bélgica 2.

La elección de Catar 2022 necesitó cuatro votaciones. Tras las sucesivas eliminaciones de Australia, Japón y Corea del Sur, Catar logró 14 votos frente a 8 de Estados Unidos para hacerse con la organización.

El posible escándalo, del que se empezó a hablar en el parlamento británico, marcó la reelección de Joseph Blatter como presidente de la FIFA para iniciar su cuarto mandato en 2011; provocó la inhabilitación de algunos de sus directivos y forzó a la FIFA a aprobar una serie de reformas para mejorar su transparencia en el Congreso celebrado en 2012.

Entre estos cambios, la FIFA quiso fortalecer su Comisión de Ética, formada desde entonces por un órgano de investigación y otro de decisión, que es quien debe pronunciarse ahora sobre el caso.