Diciembre 17, 2015

Abby Wambach le dijo adiós a la Selección de Estados Unidos

Abby Wambach ha escrito el último capítulo de su fabulosa carrera. Lo hizo el miércoles 16 de diciembre, cuando Estados Unidos cayó por la mínima diferencia ante la RP China en Nueva Orleans dentro de la "Gira de la Victoria" que están realizando las campeonas de la Copa Mundial Femenina de la FIFATM tras su triunfo en Canadá 2015. La estelar jugadora de 35 años deja el balompié no sólo como campeona mundial y dos veces medallista de oro olímpica, sino también como la máxima artillera de todos los tiempos en el fútbol de selecciones. 

Sin embargo, la trayectoria de Wambach con las Barras y Estrellas ha ofrecido mucho más que simples trofeos, récords y galardones individuales. Cuando saltó al césped por última vez, el planeta fútbol se despidió de una de las jugadoras más fuertes -tanto mental como físicamente- y más enérgicas que haya visto nunca el deporte rey.

Para rendir homenaje a una de las figuras más emblemáticas del fútbol femenino, FIFA.com repasa 10 momentos trascendentales en la carrera de Wambach que no sólo reflejan la impresionante colección de logros y premios acumulada por la delantera nacida en Rochester (estado de Nueva York), sino también las cualidades que la definen como jugadora y como persona, y que la ayudaron a auparse a la cima del fútbol mundial.


6 de diciembre de 1998
Varios años antes de que batiese récords a escala internacional con las Barras y Estrellas, Wambach fue muy requerida para representar a varias universidades de postín de toda la nación, y finalmente se decantó por la Universidad de Florida. En 1998, Wambach se mudó de Rochester a Gainesville para jugar en una sección de fútbol que sólo se había creado tres años antes. Sin embargo, pese a su condición de estudiante de primer año, Abby marcó 19 tantos para el Florida Gators de camino a ganar la liga nacional universitaria, el primero de los innumerables éxitos que degustaría a lo largo de su carrera.
 

24 de agosto de 2003
Cuando, en 2002, recaló en el Washington Freedom de la ya extinta Women's United Soccer Association (WUSA), Wambach formó pareja en ataque con la legendaria internacional estadounidense Mia Hamm. Así, pudo aprender a diario de una de las más grandes. Pronto quedó patente que Hamm pasaría el testigo a Wambach como mejor jugadora de su país, y Abby asumió esa responsabilidad con serenidad. En la temporada de 2003, igualó los registros goleadores de Hamm y fue elegida jugadora más valiosa de la final de la liga, tras meter dos goles que dieron el título al Freedom.
 

21 de septiembre de 2003
Menos de un mes después de levantar esa Founders Cup con el Washington Freedom, Wambach debutó en un Mundial Femenino ante 34.144 espectadores, en el Estadio RFK de Washington DC. Así inició un largo camino que por fin desembocaría en la gloria este año en Vancouver... En aquella primera participación, Wambach lideró a Estados Unidos con un total de 3 goles, aunque el equipo decepcionó con su 3ª posición tras caer por 3-0 ante Alemania en semifinales. Estados Unidos 2003 supuso un tempranero revés para Wambach, pero eso no hizo sino estimular su hambre de éxitos futuros. "Me sentí responsable", comentaba Wambach posteriormente sobre esa semifinal perdida.

 

"Después del triunfo en 1999, ese siguiente Mundial también era en Estados Unidos e, independientemente de las circunstancias, yo era la única pieza distinta respecto al bloque de 1999. El fracaso en ese Mundial acabó siendo algo positivo, porque, decididamente, empezó a perfilar el éxito de mi carrera posterior. Recuerdo ver a las jugadoras alemanas contentísimas, corriendo de aquí para allá mucho tiempo. La seleccionadora [estadounidense, April Heinrichs,] me vio mirando, y dijo: ‘Venga, vamos dentro'. Y yo respondí: ‘No. Quiero recordar esto'".


26 de agosto de 2004
Wambach se colgó su primera medalla de oro en un Torneo Olímpico de Fútbol Femenino en Atenas, tras dar la victoria a su selección en el minuto 112 de la final contra Brasil, con uno de sus cabezazos marca de la casa. Wambach y sus compañeras celebraron aquel gran éxito por todo lo alto, pero, más tarde, la delantera recordaba así su estado de ánimo tras la victoria: "Cuando subí al podio de Atenas 2004, recuerdo que pensaba que estaba deseando volver a hacerlo. Ardía en deseos de estar de nuevo en ese peldaño... Luego me bajé del podio, y ahí es cuando empecé a prepararme para los siguientes Juegos Olímpicos".
 

11 de septiembre de 2007
Cuatro años después de Estados Unidos 2003, Wambach y compañía volvieron a sufrir una eliminación mundialista relativamente prematura, pero esta vez dejó una cicatriz -literalmente-. En el primer partido de Estados Unidos en China 2007, Abby salió al cruce con la norcoreana Ri Kum-Suk y sus cabezas chocaron. Ansiosa por seguir jugando el partido, la estrella yanqui se levantó de un salto y se fue corriendo al vestuario para que le pusieran puntos. "Le estaba gritando de veras [al especialista] para que se diese prisa, lo cual, probablemente, no ayudaba demasiado", recordó Wambach tras el partido.

 

Y a pesar de la espantosa herida sufrida (muy similar a otro incidente producido unos años después durante un partido de clasificación mundialista contra México, en el que siguió jugando luego de que le pusieran unas cuantas grapas en la cabeza), la delantera lo consideró algo rutinario dentro de su profesión. "Para mí, simplemente forma parte del juego", señaló. "Soy una chica alta y me gusta lanzarme a por el balón. Cuando haces eso, sabes que te llevarás algún que otro golpe. No es nada del otro mundo".


17 de julio de 2008
Aunque sabe bien lo que es jugar con dolor, Wambach se llevó un duro varapalo menos de un mes antes de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008; uno de esos que ni las grapas ni los puntos de sutura pueden reparar. La ariete se vio privada de la oportunidad de defender su oro de Atenas tras romperse la tibia y el peroné en un amistoso de preparación contra Brasil. Antes de que la retirasen en camilla de camino a una ambulancia, Wambach indicó tranquilamente a los servicios médicos que necesitaba ser atendida, pero su rostro no reflejaba ni la más mínima preocupación. "En ese momento me di cuenta de que mis sueños olímpicos no iban a desarrollarse como había planeado, y acepté la realidad de la situación", explicaba después. "Acepté mi realidad desde el fondo de mi ser. Muchas veces, cuando te asustas o enojas de golpe por cosas que pasan, es cuando menos segura estás de la realidad. Ese fue un momento que lo abarcaba todo. No me quedé helada".
 

10 de julio de 2011
Como era de esperar, Wambach regresó a la cita mundialista con más fuerza que nunca. En Alemania 2011, las Barras y Estrellas buscaban reaccionar tras los decepcionantes resultados de 2003 y 2007. Y aunque tropezaron en el último peldaño contra Japón, Wambach volvió a hacer historia con su gol del empate en el último suspiro del choque de cuartos contra Brasil. Ese tanto de cabeza en el minuto 122 fue elegido como el mejor gol de la historia marcado en un Mundial Femenino antes de Canadá 2015, con los votos de los usuarios de FIFA.com.
 

7 de enero de 2013
Wambach fue premiada como Jugadora Mundial de la FIFA 2012 en la Gala del Balón de Oro de la FIFA tras otra actuación estelar en el Torneo Olímpico de Fútbol Femenino Londres 2012. Con sus 5 goles y su magnífico rendimiento a lo largo de la competición, la delantera ayudó a Estados Unidos a colgarse el oro y a tomarse la revancha de la final de Alemania 2011 imponiéndose por 2-1 a Japón en el estadio de Wembley. Cuando subió al escenario para recibir el prestigioso galardón, Wambach, siempre reacia a los elogios individuales, enseguida resaltó los esfuerzos de sus compañeras. "Ganar cualquier premio individual siempre es una producción global del equipo en el que juegas", explicó. "Nunca he marcado un gol sin recibir un pase de alguien".
 

20 de junio de 2013
En un amistoso contra la República de Corea, Wambach igualó primero y batió luego el viejo récord de 158 goles en partidos internacionales que ostentaba Mia Hamm. Sus 4 dianas en la primera parte la auparon al Olimpo del fútbol. Casi diez años después de ganar juntas el título de la WUSA, Hamm se deshizo en elogios hacia su ex compañera de equipo: "Estoy muy orgullosa de ella. Viendo esos cuatro goles, ves totalmente cómo es ella. Lucha por el balón, es valiente y nunca se rinde. Su fuerza y su perseverancia es lo que la hacen tan grande, y es lo que temen las defensas y los equipos contrarios. Desde que era compañera suya en los albores de su carrera, sé que lo único que quería era ganar, y lo sigue haciendo".
 

5 de julio de 2015
Por fin, 11 años y 287 días después de debutar en un Mundial Femenino, Abby Wambach se hizo con el codiciado título en Canadá 2015. Tras salir a jugar en el segundo tiempo del sensacional triunfo por 5-2 sobre Japón, recibió su medalla de campeona y alzó el trofeo ante los aficionados yanquis, poniendo el broche de oro a una de las carreras más grandiosas de la historia. Sin embargo, fiel a su naturaleza, Wambach se negó a atribuirse méritos y valoró a todas las implicadas en el tercer Mundial Femenino conquistado por Estados Unidos (récord de la competición). "Este equipo es un todo, una plantilla de 23 jugadoras", explicó poco después de la final. "Estoy muy feliz por este equipo, porque todas sus integrantes se lo merecen... Este título mundial es para todas".