Febrero 18, 2016

Roberto Baggio, el goleador ‘Divino’ marcado por un trágico penalti

En 1990 desde la tanda de panaltis, Italia perdió en semifinales del Mundial ante Argentina. Cuatro años después, desde los mismos once pasos se definía el campeón de la Copa del Mundo. Roberto Baggio falló el quinto y definitivo cobro y Brasil levantaba el trofeo más valioso del fútbol por cuarta vez en su historia. 

"Cuando fui hacia el punto de penal estaba todo lo lúcido que se puede estar en esos momentos. Sabía que Taffarel se tiraba siempre, por eso decidí tirarlo al medio, a media altura, justo para que no pudiera despejarlo con los pies. Era una elección inteligente. Sin embargo, el balón, no sé cómo, se elevó tres metros y se fue arriba. He fallado pocos penales, pero cuando los fallaba me los paraban, no se iban a las nubes".

Siempre he dicho que los penales los fallan los que tienen el coraje de tirarlos. Aquél lo fallé. Fue el momento más duro de mi carrera, me condicionó durante años. Todavía sueño con él. Fue duro salir de aquella pesadilla. Si pudiera borrar una imagen de mi vida deportiva sería aquélla. Ese recuerdo se me ha quedado grabado. Perdimos, como en Italia 90. Y eso es algo que no acepto. Perder en el campo, aunque no lo merezcas, puede ser justo. En los penales, nunca. ¿Les parece concebible que cuatro años de trabajo se puedan borrar en tres minutos de penales? A mí no".

Esto escribió Roberto Baggio en su autobiografía titulada ‘Una puerta en el cielo'. El ‘Divino', como fue apodado el goleador italiano, fue una figura inigualable para el ‘catenaccio'. Se dedicó a hacer goles hasta sus 37 años y esta es su historia.

Un auténtico italiano que vistió las camisetas de los tres grandes de la Serie A y querido por todos los fanáticos del fútbol. Baggio comenzó en el Vicenza, pero rápidamente Fiorentina supo de su talento y lo adquirió para luego deslumbrar con la ‘viola'.

De allí paso para la Juventus. Un campeonato de liga, una Copa de Italia y una Copa de UEFA, a nivel grupal, y un Balón de Oro y un premio a mejor futbolista mundial de año, redondean la que tal vez fue la mejor época de Roberto Baggio en su carrera.

Llegó al Milan, pero no siguió su gran talento goleador como se esperaba, a pesar de conseguir otro campeonato de Liga, y luego de dos años pasó al Bologna donde revivió su carrera con 22 goles en una temporada.

Baggio había conseguido el tiquete para jugar en el Inter y así completar su closet con las camisetas de los tres equipos más tradicionales de Italia. Con la ‘neroazzurra' tampoco hizo gran cosa y recayó al Brescia para jugar las últimas cuatro temporadas de su carrera, logrando una aceptable campaña.

Es una lástima recordar a Roberto Baggio por su penal fallido ante Claudio Taffarel, que definió al campeón del Mundo del 1994. El ‘Divino' cobró en Italia 90', lo metió pero Italia quedó eliminada en manos de Argentina en semifinales del torneo. En Francia 1998, el destino le jugó otra pasada y tuvo que salvar a la ‘azzurra' contra Chile, anotó el penalti y el partido terminó 2-2 en el debut.

Fue comparado con Maradona. Diego, zurdo. Él, diestro. Ambos con el 10 en la espalda y los dos figuras inalcanzables. La historia recuerda más al argentino por todas sus polémicas, pero los estudiosos del fútbol temen en escoger uno sobre el otro.

Pero Baggio no fue solo un gran goleador y un crack como futbolista. Su particular peinado, el candado sobre su rostro y la seriedad en sus fracciones lo dejaron para siempre estampado como un rockstar. "Es muy bello, muy macho, el hombre más bello que he visto nunca", dijo Madonna cuando lo conoció durante el Mundial de Estados Unidos 1994 y hasta el día de hoy no sabemos qué más pudo haber pasado.

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