Febrero 25, 2016

Robert Pirés: el Ryan Giggs francés y uno de los últimos ‘wings’ tradicionales

Nacido en Reims, Francia, Robert Emmanuel es hijo de Antonio, un portugués y Maribel, una española. En su casa se hablaba más el castellano y Pirés presentaba importantes fallas en el francés, por lo que sufrió bastante durante su época escolar. 

De pequeño tuvo dos grandes amores, inculcados por cada uno de sus padres. Por un lado, vestía la camiseta del Benfica, por su papá y por el otro se ponía con orgullo la ‘casaca' del Real Madrid, equipo favorito de su madre.

Robert Pirés es fundamentalmente recordado, por su velocidad, desborde, gambeta y aquella elegancia que caracterizó a muchos jugadores de la generación mágica e histórica de Francia que logró la cima del mundo en 1998. Su primera gran presentación en el fútbol la logró con Marsella, aunque debutó en el Metz.

Cuando todo el mundo quería hacerse con los servicios de Robert Pirés, incluso el Real Madrid de Vicente del Bosque estuvo fijado en él, el Arsenal vio en él el mejor remplazo de Marc Overmars que se marchaba de aquel legendario Highbury para el Camp Nou y el Barcelona. Y no fallaron.

Allí consiguió ser realmente grande, tan así fue que hace poco los hinchas del Arsenal lo posicionaron como el sexto mejor jugador del equipo en toda su historia. Dos campeonatos de Premier League, tres Copas FA, Dos Community Shields y un subcampeonato en la Champions League, resumen no solo el palmarés de Pirés, sino la mejor época de la era moderna de los ‘gunners'. En 2009, tres años después de su salida del Arsenal, Pirés volvió, esta vez en el Emirates Stadium, con el Villareal y fue ovacionado como si nunca se hubiera ido.

Sin embargo, la grandeza de Pirés no solo se mide con lo hecho en Arsenal. Con la Selección de Francia el tradicional ‘wing' o extremo para nosotros, consiguió el Mundial del 1998, la Euro del 2000 y dos Copas Confederaciones en 2001 y 2003. Pero los franceses jamás olvidaran a Robert Emmanuel, fundamentalmente, por dos jugadas, dos ‘pasegoles'. El primero fue en octavos de final de la Copa del mundo 1998, Pirés centró, Trezeguet bajó la pelota y Lorent Blanc anotó el tanto que clasificó a Francia a los cuartos de final, ante la Paraguay de José Luis Chilavert.

El segundo fue dos años más tarde. La final de la Euro del 2000 enfrentaba a la Italia de Dino Zoff ante la Francia de Roger Lemerre. Marco Delvecchio adelantó a los italianos y sobre el final Sylvain Wiltord igualó el marcador. Pero fue Robert Pirés que se ideó una magnífica jugada individual con velocidad y excelente control de la pelota para poner un centro que definió con categoría David Trezeguet y marcar un gol de oro que le dio el trofeo al campeón del mundo vigente de esa época.

Pirés después de jugar con Villareal volvió por una temporada más en la Premier League y el Aston Villa para después terminar en la India, su última experiencia como futbolista. A sus 42 años cree que ha sido suficiente y sí Robert, fue buena su racha, inigualable su velocidad y control de pelota y dejó un gran legado que seguro extraña la selección francesa.

 

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