Diciembre 2, 2016

Colombia repatrió a las víctimas del accidente del avión de Chapecoense

Cientos de personas en la vía al aeropuerto de Medellín,
dieron el último adiós a los jugadores, directivos del club, periodistas y
tripulantes fallecidos agitando globos blancos, flores y banderas de Colombia.

"Lo que más se quiere ahora es salir para casa, llevar a
nuestra casa a nuestros amigos y hermanos", dijo Roberto Di Marche, primo
de Nilson Folle Junior, dirigente del cuadro brasileño que se iba a medir con
Atlético Nacional en Medellín el pasado miércoles.

Tras recibir honores militares, los cuerpos de los cinco
tripulantes bolivianos muertos fueron llevados a su país en un Hércules de la
Fuerza Aérea Boliviana.

La aeronave aterrizó primero en Cobija, extremo norte de
Bolivia, fronteriza con Brasil, de donde era oriundo el piloto Miguel Quiroga,
y luego se dirigió a Santa Cruz, para entregar los cuerpos del copiloto Ovar
Goytia, Rommel David Vacaflores jefe de tripulantes, Sisy Arias asistente de
vuelos y Alex Quispe asistente de vuelo, informó el gobierno boliviano.

Los otros dos miembros de la tripulación del fatídico vuelo
Lamia 2933, el paraguayo Gustavo Encinay el venezolano Eduardo Lugo, fueron
repatriados también a sus países. El primero el jueves y el segundo este
viernes.

Además, partieron a su país los restos de seis brasileños,
informó la cancillería colombiana. La última salida de los cadáveres en vuelos
comerciales y militares estaba agendada para las 6:00 p.m., según fuentes
oficiales. Entre los fallecidos hay 64 brasileños.

Más de 100.000 personas, la mitad de la población de Chapecó,
se estima que asistirán el sábado al tributo que prepara la ciudad para sus
héroes.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, suspendió un
viaje a Australia para poder estar presente en la ceremonia en el estadio Arena
Condá, en el que se prevé también la asistencia del mandatario brasileño,
Michel Temer.

La aeronave BA Avro RJ85 con matrícula boliviana se accidentó
a pocos kilómetros del aeropuerto de Rionegro, que sirve a Medellín, por falta
de combustible, según la principal hipótesis de los investigadores.

La licencia de vuelo de Lamia fue suspendida por el gobierno
de Bolivia, que inició una investigación sobre el siniestro. Las autoridades
sospechan de normas laxas en el control aéreo.

El propio presidente boliviano Evo Morales pidió en una rueda
de prensa "que se investigue" todo lo relacionado con la compañía
aérea.

Morales aseguró que no interferirá en la investigación de la
empresa Lamia, cuyo director general, Gustavo Vargas, fue piloto del mandatario
durante su Presidencia pero también en los años 1980, cuando era dirigente
sindical.

Vargas ya admitió que la nave incumplió el plan de
reabastecimiento de combustible en Cobija, ciudad boliviana fronteriza con Brasil,
o en Bogotá.

"No sé exactamente qué pasó, qué hizo o qué no hizo. Lo
único que sé es que él y el piloto estaban preocupados por salvar las vidas, nada
más", dijo en entrevista, Bruno Goytia Gómez, hijo de 18 años del copiloto
del accidentado avión, Ovar Goytia.

Acongojado, contó que su padre había transportado a decenas
de equipos de fútbol, entre ellos las selecciones de Argentina, Bolivia y
Venezuela.

También clubes como el paraguayo Sol de América, equipos
bolivianos y al mismo Atlético Nacional, el rival de Chapecoense en la final
del torneo continental que nunca se jugó.

"Me da mucha pena que se hayan ido de esta forma. Muy
buena gente, amigables, con la felicidad sumamente alta", dijo sobre los
fallecidos futbolistas, a quienes recuerda riendo, cantando y tomando mate.

Las seis personas que sobrevivieron milagrosamente al choque
- tres futbolistas, un periodista brasileño y dos tripulantes bolivianos -
permanecen internados en clínicas cerca de Medellín.

"Estoy en shock", dijo la azafata boliviana Ximena
Suárez Otterburg. "Dios no puedo explicar el dolor que siento",
escribió en su cuenta en Facebook.

Este viernes se conoció un video del momento en que la
policía colombiana rescata al técnico boliviano Erwin Tumiri, también
hospitalizado en la Clínica Somer.

"¡Alex! ¡Ángel!¡David! ¿Dónde está mi
tripulación?", pregunta el hombre, visiblemente desorientado, a los
policías que le piden que guarde energía y no se desgaste, mientras lo evalúan
y trasladan a un centro médico.

Además de Suárez y Tumiri, sobrevivieron los defensores Alan
Ruschel y Hélio Neto, y el guardameta Jackson Follmann, así como el periodista
Rafael Henzel.

La tragedia cortó las aspiraciones del modesto Chapecoense,
que desde 2009 había despegado hasta alcanzar la cúspide del fútbol regional.

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