Noviembre 6, 2012

Niños de la Fundación Revel cumplen su sueño de conocer a Cristiano Ronaldo

Tuvimos que esperarlo por largo espacio, fue el último jugador en salir, pero cuando cruzó la puerta se portó como un caballero, tomó el marcador y empezó a repartir autógrafos a diestra y siniestra.

Vestido cómodamente deportivo con unos tenis, jeans, camiseta y chaqueta bastante abrigada en la mano. Su gorra de una empresa que patrocina su mundo mediático puesta al revés le fue suficiente para identificarse como un ícono protestante que cuando se le da la gana decir que está triste, está triste. Hablamos de él mismo, de Cristiano Ronaldo, que a la salida del complejo deportivo del Real Madrid nos recibió mientras a lo lejos apenas sí se veía su lujoso y costoso auto.

Tener un autógrafo de él es algo así como un premio mayor a la lotería del fútbol, no solo por lo que vale, sino como dicen en el sur del continente, por lo que cree que vale. Bueno, 27 niños de la Fundación Revel que viajaron desde Colombia lo consiguieron, unos cuantos profesores, unos hinchas invitados desde Portugal y pare de contar.

Esos fueron los pocos que gozan con caligrafía de Cristiano Ronaldo, perseguido, amado, odiado y no sé cuantas cosas más, lo único que sé es que yo no lo tengo, será en otra oportunidad y espero tenerla.