Julio 30, 2011

Colombia, entre la incertidumbre y el favoritismo

El equipo dirigido por Eduardo Lara se ha caracterizado por su irregularidad. Tras un infortunado paso por el Sudamericano de la categoría que se llevó a cabo en Perú entre los meses de enero y febrero de 2011, en el que el conjunto pasó la primera fase y quedó último en el hexagonal final, no logrando cupo a los Juegos Olímpicos de 2012; se coronó campeón del Torneo Esperanzas de Toulon, en una vibrante final ante el local Francia que concluyó 1-1 en los 80 minutos reglamentarios (en ese certamen se disputan dos tiempos de 40 minutos) y que se definió a través de lanzamientos desde el punto penalti (3-1).

La victoria, precisamente ante el rival con el que tendrá que debutar en el Mundial este 29 de julio en Bogotá, le devolvió a la selección Colombia la confianza para afrontar de la mejor forma posible su séptimo torneo orbital juvenil y tratar de superar el tercer puesto alcanzado en la cita de Emiratos Árabes 2003, en la que, bajo el mando de Reynaldo Rueda, alcanzó el tercer lugar.

La última participación de la selección Colombia en el torneo más importante de la categoría se había dado en Países Bajos (2005), en donde, pese a haber llegado como campeona suramericana, tras el título obtenido en el Torneo Sudamericano de ese mismo año celebrado el Colombia, quedó eliminada en los octavos de final ante el equipo argentino liderado por Lionel Messi, hoy mejor jugador del mundo.

James Rodríguez, el hombre ‘10' de la tricolor

El talentoso volante de creación le devolvió al equipo colombiano la alegría. Con buen manejo de balón, pases perfectos que dejan a sus compañeros en permanente ‘mano a mano' con el arquero contrario, y gran poder de definición, Rodríguez se ha ganado el rótulo de máxima figura en el onceno.

Oriundo de Cúcuta y con tan solo 20 años de edad, Rodríguez ya ha cosechado varios títulos en su carrera deportiva.

Tras salir campeón en la Primera B del fútbol colombiano con Envigado y permanecer algunas temporadas con el equipo antioqueño, James empacó maletas y se fue a jugar al Banfield de Argentina, equipo que llevaba 113 años de historia sin título y con el que logró la primera estrella, la del Torneo Apertura 2009.

Gracias a su buena actuación en el sur del continente, un grande de Europa puso sus ojos en el mediocampista colombiano. Porto de Portugal, en el que militaba sus compatriotas Falcao García y Freddy Guarín, le abrió las puertas del triunfo.

Solo pasó un año con los ‘dragones' para que Rodríguez escribiera con letras mayúsculas su nombre en la historia del equipo. El nortesantandereano alzó con su nuevo club en la temporada 2009-2010 los trofeos de campeón en la Liga de Portugal, Copa de Portugal, Supercopa y Europa League.

El Mundial en Colombia se convierte para Rodríguez en una bonita oportunidad para ratificar su buen momento deportivo, ahora vistiendo la casaca tricolor, y dejar muy en claro que va en camino a convertirse en uno de los mejores jugadores del mundo.

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