Agosto 9, 2011

Colombia 3-2 Costa Rica: ¡sufriendo también vale!

Tendría que ser muy descarado el que no reconozca que Ronald González, técnico de Costa Rica, planeó a la perfección el partido frente a Colombia. Él, a diferencia de los estrategas que hasta ahora había enfrentado la Selección en el Mundial, tenía clarísimo que la zona de volantes de la tricolor tiene serios problemas de recuperación y respaldo, que Cabezas y Moreno no dan abasto para cubrir los espacios a los que sus compañeros de la ofensiva no llegan y que esto, precisamente, genera unos huecos tremendos en defensa.

González también tenía totalmente claro que si bloqueas a Ortega bloqueas las ideas de Colombia, y que al escalonar a James Rodríguez la ofensiva de nuestra Selección se convierte en una suma de invidualidades. Sí, González y Costa Rica tenían claro el partido. Por eso casi que lo tuvieron ganado. Por eso hasta el minuto 79 estaban eliminando a Colombia de su Mundial y dejando en ascuas a todo un país que se emocionó de sobremanera con esta Selección.

Pero con lo que no contaban el DT 'tico' ni sus jugadores es que a esta Colombia le sobra hambre de gloria, que estos jugadores de verdad tienen el convencimiento de que están vistiendo la bamndera del país y no una camiseta de marca adidas, y por eso al final, a pesar de todo, a pesar de 94 minutos de sufrimientos y de un partido en el que nunca fue más que su rival, Colombia se impuso por 3 a 2 y se metió a cuartos de final del Mundial Sub-20.

La cosa fue extraña desde el principio: el exceso de ganas y la sobrecarga de vértigo de la Selección dieron la sensación de que se iba a aplastar a Costa Rica, pero las acciones mostraban otra cosa: sí, corrían mucho e incluso Valencia tuvo una opción de gol comenzando el partido, pero los centroamericanos estaban tranquilos, escalonando a todo el que se acercara a su arco, y así los de amarillo decidieron apostarle a la desesperada y empezar a disparar desde cualquier parte.

Para rematar, con esa frialdad del que sabe que está haciendo bien las cosas, Costa Rica se apoderó del medio. No sólo anuló a Ortega (que sin embargo batalló para tratar de generar unas ideas que hacían demasiada falta), sino que empezó a aprovechar los errores tácticos de Colombia: Arias y Quiñones subían pero no bajaban, y allí, en los costados, siempre hubo un jugador costarricense aprovechando el hueco. Y lo que sobró fueron huecos. 

Tantos espacios había y tan poco lograban controlar Cabezas y Moreno, que la solución fue frenar a Costa Rica con faltas. Terrible error, por supuesto, pues a Colombia como que se le olvidó que al frente tenía un equipo con magníficos cobradores como Campbell, que al 22 tuvo el gol, sólo que entre el arquero Bonilla y el palo se lo impidieron.

Colombia, mientras, jugaba a la desesperada en ataque y gracias a eso un magnífico remate de Valencia fue un palazo que puso de pie a todo El Campín en el 35, pero la conclusión general al final del primer tiempo es que estábamos sufriendo. Y mucho.

Sin embargo, a los 11 minutos del segundo tiempo el medio de Costa Rica dejó por primera vez libre en todo el partido a Ortega, y el armador sacó un pase de mago que dejó mano a mano a Muriel con Aarón Cruz. El 9 fue más que el 18 y Colombia empezó a ganar un partido que no veía cómo sacar adelante.

Lara, que ya había sacado a Quiñones por Calle, le apostó a recuperar el medio e ingresó a Pérez por Valencia. Curiosamente el cambio no surtió efecto y, por el contrario, Costa Rica se volvió el dueño del partido. Tanto así que en tres minutos le dio vuelta al marcador.

El 1-1 llegó al 62 con un pase fabuloso en diagonal que encontró a John Ruiz solo (Calle no lo marcó) para fusilar a Bonilla. Colombia no se reponía de esto cuando Mynor Escoe mostró todos los problemas de recuperación del equipo: recibió una pelota en el medio y se cayó; Cabezas no se la quitó, así como no se la pudo quitar a lo largo de su carrera hacia el área, en donde además los centrales retrocedieron dejando que el 'tico' entrara tranquilo. Era el minuto 66 y perdíamos 2-1.

La horrible noche del Himno era poco frente a lo que sucedía en Colombia a esa hora: la Sub-20 eliminada, la de mayores en crisis por la renuncia de Bolillo, el fantasma de la eliminación de la Copa América en unas condiciones muy similares...

Todo estaba perdido, pero un centro de James, en el que el arquero Cruz salió muy, pero muy mal, encontró la cabeza salvadora de Pedro Franco, el capitán del equipo, que se tuvo la suficiente fe como para no pensar que el golero rival iba a cometer tal error.

Quedaban 10 minutos de juego y todo podía pasar. Es más, pasó. Costa Rica metió miedo, Colombia mostró que lo suyo son las ganas y el coraje, y justo en el minuto 91, cuando sólo quedaban tres para cumplir con el tiempo añadido, Duván Zapata (que ingresó por Moreno al 66) fue derribado en el área.

De nada valieron las protestas costarricenses ni la intención de Cruz y Campbell por intimidar a James Rodríguez, el cobrador designado. El 10 de la Selección, el hombre del Porto, el que ya ha sido campeón en Argentina y Portugal, mostró su personalidad y su experiencia con un buen cobro que puso el 3-2 definitivo.

Sufriendo también vale. Colombia ya está en cuartos de final y sigue invicta en su Mundial. Eso sí, ojalá este derroche de adrenalina haya servido para que Lara por fin se diera cuenta de los errores tácticos de su equipo. Porque esta vez la suerte estuvo del lado colombiano, pero ya se sabe que esa caprichosa suele favorecer a los que estén preparados.

Repase aquí todas las estadísticas del partido.