Octubre 16, 2012

Todo indica que la justicia británica reabrirá el caso de la tragedia de Hillsborough

Un año después de la avalancha humana en el estadio del Sheffield Wednesday, la justicia determinó que todas las muertes fueron accidentales, una tesis que los familiares de las víctimas discutieron desde el inicio y que ahora fue puesta en duda por un informe independiente desvelado el pasado 12 de septiembre.

El documento, elaborado a partir de datos desclasificados en 2011 y que fue presentado en el Parlamento de Westminster por el primer ministro, David Cameron, revela que 41 personas pudieron ser reanimadas si hubieran recibido la atención adecuada.

"Voy a elevar una petición para que cada una de las 96 investigaciones sea anulada. Creo que todas esas muertes y sus causas deberían ser consideradas de nuevo", dijo este martes en la Cámara de los Comunes el fiscal general británico.

El representante legal de los familiares de las víctimas, Michael Mansfield, señaló por su parte que reclamar una nueva investigación es una "decisión extremadamente delicada".

El anuncio de Grieve "es especialmente bienvenido porque las familias han sufrido durante mucho tiempo. La investigación original se condujo sobre pilares falsos y muchos allegados rechazaron firmar los certificados de defunción hasta que se llevara a cabo un procedimiento claro", afirmó el abogado.

El informe del juez forense que utilizaron los magistrados para dictar sentencia sobre la tragedia de Hillsborough en 1990 determinaba que las víctimas sufrieron una asfixia traumática que les dejó inconscientes en pocos segundos y que les mató minutos después.

Los análisis post mórtem que se han estudiado ahora de nuevo para elaborar el informe, sin embargo, revelan que 41 de las personas que murieron presentaban síntomas de que el corazón y los pulmones continuaron funcionando tras la avalancha, lo que señala que su asfixia podría haber sido "reversible".

El documento hecho público en septiembre desvela además que la policía británica alteró pruebas y declaraciones durante la investigación de la tragedia para tratar de culpar a los aficionados de la avalancha.

Esas revelaciones desencadenaron que el pasado 12 de octubre la fiscalía británica y la Comisión Independiente de Quejas de la policía del Reino Unido anunciaran una investigación sobre diversos agentes, tanto en activo como retirados, que participaron en el caso.