Octubre 24, 2012

Dimitió un policía británico de alto rango por la tragedia de Hillsborough

Cuando sucedió el desastre en el estadio de Hillsborough en 1989, Bettison, de 56 años, era un inspector de policía que acudió al lugar de los hechos como aficionado, y luego participó en la investigación sobre las causas de aquella avalancha humana en la que murieron 96 aficionados del Liverpool.

Esas pesquisas están ahora en entredicho, después de que un informe independiente revelara el pasado mes de septiembre que la policía alteró pruebas y declaraciones para tratar de achacar lo sucedido al comportamiento de los aficionados del Liverpool.

La dimisión del alto cargo policial se produce poco después de que uno de sus excompañeros en un máster en la Escuela de Negocios de Sheffield revelara que en una ocasión escuchó a Bettison jactarse de haber colaborado a confeccionar una explicación falsa sobre la tragedia.

El que hasta este miércoles fue comisario en jefe, cuya actuación ya estaba siendo investigada por el Comité Independiente de Quejas de la Policía (IPCC), negó en un comunicado esas acusaciones: "La idea de que yo habría confesado a alguien a quien apenas conocía que fui parte de un equipo encargado de confeccionar una historia adulterada sobre lo ocurrido es tan increíble como falsa", afirmó Bettison.

A su vez Bettison resaltó que mantiene su "compromiso de colaborar" con las investigaciones que se han abierto para ayudar a esclarecer lo sucedido en la tragedia ocurrida hace 23 años, que en su opinión ayudarán a "separar los hechos de las meras especulaciones".

Bettison afirmó además que no renuncia a su cargo por las "acusaciones sobre el pasado", sino porque las dudas que pesan sobre su papel en la investigación de la tragedia de Hillsborough se han convertido "en una distracción para la labor de la policía en West Yorkshire".

El pasado 16 de octubre, el fiscal general del Reino Unido, Dominic Grieve, hizo pública su intención de elevar al Tribunal Superior británico una petición para que se anulen las pesquisas originales sobre lo ocurrido en 1989 en el estadio del Sheffield Wednesday.

Un año después de la avalancha, la justicia británica determinó que todas las muertes fueron accidentales, una tesis que los familiares de las víctimas pusieron en duda desde el primer momento.

El informe independiente del que el primer ministro británico, David Cameron, hizo eco en el Parlamento de Westminster el 12 de septiembre, sostiene en cambio que 41 personas pudieron haber sido reanimadas si hubieran recibido la atención médica adecuada y a tiempo.