Junio 12, 2014

Francesc Fábregas es oficialmente nuevo jugador del Chelsea

El club catalán, que aún no ha hecho público lo que ingresará por la venta del jugador, agradeció en la nota "la profesionalidad y dedicación" de Fàbregas durante estos tres años de azulgrana y le deseó "los mejores deseos para el futuro".

Pocas semanas después de aterrizar por primera vez en la capital británica, Arsène Wenger le sacó al campo en un encuentro de la Copa de la Liga ante el Rotherham United y se convirtió en el futbolista más joven que vistió la camiseta del Arsenal, con 16 años y 177 días.

Aquella primera temporada en Highbury, un Cesc todavía adolescente vio desde el banquillo cómo unos "gunners" invencibles ganaban la liga sin perder un solo partido.

El siguiente curso, las ausencias de jugadores clave como el francés Patrick Vieira, el brasileño Gilberto Silva y su compatriota Edu propiciaron que el español se confirmara antes de lo previsto como una pieza fundamental en el centro del campo de aquel potente Arsenal.

Bajo la protección de Wenger, que le adoptó como uno de sus discípulos más apreciados, Cesc se convenció de que había tomado la decisión correcta al dejar La Masía.

Confirmó su intuición cuando en 2005 fue titular en la final de la Copa de Inglaterra, ante el Manchester United, y levantó el primer título en el que su participación había sido relevante para el equipo.

"Es un organizador. Alguien que tiene una gran visión y las cualidades para ser un gran jugador", vaticinaba Wenger durante los primeros meses con Cesc a sus órdenes.

"El Arsenal vino a buscarme, mientras que en Barcelona era solo uno más", argumentaba por su parte el jugador, que disfrutaba del protagonismo que acaparaba en Highbury.

El inicio de la carrera de Cesc coincidió sin embargo con el fin de la época dorada del Arsenal, y las siguientes temporadas, a pesar de que el español continuó recibiendo elogios por su juego, fueron aciagas en cuanto a títulos.

En un guiño del destino, el Barcelona dio la puntilla al brillante ciclo del conjunto que lideraba el francés Thierry Henry en la final de la Liga de Campeones de 2006.

Desde el banquillo del estadio de Saint-Denis de París, tras salir sustituido en el minuto 74, Cesc vio cómo el camerunés Samuel Eto'o y el brasileño Juliano Beletti echaban por tierra con sendos goles en el tramo final del partido (1-2) las esperanzas de los ingleses, que no han vuelto a pisar una final europea desde entonces.

En 2011, el técnico Pep Guardiola le llamó para volver al Camp Nou, tras años de especulaciones, y el Arsenal aceptó un traspaso que se cifró en torno a los 37 millones de euros.
El Barcelona había ganado la Champions también en 2009 y 2011, y veía a Cesc como el refuerzo necesario para mantener la progresión ascendente del equipo.

Una vez más, sin embargo, el español llegó a su nuevo equipo en el último tramo de una época triunfal -Guardiola anunció su marcha apenas un año después, en abril de 2012.

Después de tres años en el Barcelona, Cesc ha conquistado una Liga española (2013), una Copa del Rey (2012) y dos Supercopas de España (2011 y 2013).

El centrocampista, que pasó los años cruciales de su formación en Inglaterra, ha luchado por adaptarse al fútbol táctico del Barcelona y su encaje en la maquinaria heredada de Guardiola resultó menos engrasado de lo que los aficionados esperaban.

Al término de una temporada en la que sus apariciones han quedado cada vez más restringidas, el futbolista de Arenys de Mar regresa a las islas, en esta ocasión al oeste de Londres, para tratar de reencontrarse con el juego de aquel joven que en 2003 hizo historia en el fútbol inglés.

 

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