Marzo 4, 2015

Emoción en St. James Park: Jonás Gutiérrez vuelve tras el cáncer

Cuando el entrenador John Carver lo llamó para ingresar a los 64 minutos, 50 mil hinchas se pusieron de pie y aplaudieron al unísono para celebrar un momento muy emotivo: luego de un año y medio, el argentino Jonás Gutiérrez volvió a jugar al fútbol tras la operación de cáncer en octubre de 2013.

Al borde de la línea de cal, Gutiérrez sonríe para contener los nervios. Atraviesa todo el campo del St. James Park para ubicarse como lateral izquierdo. Al pasar al trote por al lado de su amigo y referente de los ‘Magpies', Fabricio Coloccini, recibe inesperadamente la cinta de capitán.

Las palmas de la afición local vuelven a tronar para tributar el partido número 178 de Gutiérrez con la camiseta blanca y negra. Y lo harán cada vez que el número 18 toque el balón.

La alegría no pudo ser completa ya que, a falta de sólo dos minutos, un mal despeje del arquero Tim Krul le dio el gol a Ashley Young y el triunfo por 1-0 a Manchester United.

Pero para Jonás Gutiérrez atrás quedaron el cáncer, el desaire del anterior entrenador, la fallida cesión a Norwich, los infinitos meses de espera y las pruebas con el combinado Sub 21. En la fría noche de Newcastle, Jonás volvió a superar otra dura prueba en su vida.

Porque prácticamente desde que nació, el destino se empecinó con dificultar el camino de Jonás Gutiérrez. No había cumplido siquiera los dos años cuando, en abril de 1985, sufrió convulsiones y el costado izquierdo de su cuerpo quedó paralizado. El médico recomendó que la actividad deportiva podía revertir ese defecto. Su madre, Mónica, eligió mandarlo a una escuelita de fútbol para niños de 3 años.

Con 31 años, tras una carrera internacional muy destacada en Vélez Sársfield de Argentina, Mallorca de España y la selección argentina, el fútbol volvió a presentarse como la vía para superar otra barrera: el cáncer.

Para vencer la enfermedad necesitó del apoyo constante de su círculo íntimo: su familia. "Ese espíritu de luchador lo tuvo siempre", asegura su padre, Ricardo Gutiérrez en la amplia casa que la familia tiene en West Jesmond, a 50 metros de la residencia del propio Jonás y sólo 10 minutos hacia el norte del estadio St. James Park.

Padre y madre, que acompañaron su carrera en Mallorca y se mudaron a Newcastle junto a su hijo, en 2008, relatan la historia del ‘Galgo' en el día en que el argentino volvió a sentirse futbolista pleno luego de la operación de cáncer de testículo en octubre de 2013.

"Cuando tenía 16 años brillaba en las juveniles de Vélez, pero no lo citaban a los partidos. Entonces, surgió la posibilidad de jugar al fútbol y estudiar en una universidad de Estados Unidos; recibimos ofertas de San Francisco y Sacramento y estábamos dispuestos a irnos", cuenta Ricardo.

Sin embargo, Jonás eligió quedarse. "Yo voy a debutar en la Primera de Vélez", dijo con determinación. Así fue: a los cinco minutos de ingresar en su debut, en septiembre de 2001, hizo un gol.

"Se me cruzaron muchas cosas por la cabeza en el momento que hice el gol, por eso no sabía cómo festejar", decía entonces Jonás, de 19 años. Una década después, la Premier League lo rebautizó como ‘Spiderman' por sus elocuentes celebraciones con la máscara del superhéroe.

Esa picardía también la mostraba fuera del campo. En sus comienzos en Primera comenzó a estudiar la carrera de Paleontología en la Universidad de La Plata. Como se entrenaba y no podía asistir a todas las clases, en ocasiones su hermano Agustín -dos años menor y de gran parecido físico- reemplazaba a Jonás para que no perdiera el presentismo.

Los estudios eran tan importantes como el fútbol para el argentino. La gran demanda en las prácticas comenzaron antes, en su último año del colegio secundario, pero Jonás se negó a abandonar la escuela y completó el bachiller de noche.

En medio del relato de vida de Gutiérrez, la charla se interrumpe con una llamada. Es Jonás, que avisa a sus padres que va a dejarle los perros antes de ir al estadio para el partido. "Que Dios te bendiga", lo despide Mónica. Luego aclara: "Nos llama siempre un rato antes de ir al campo; es su cábala".

Al hablar de la recuperación del jugador, sus padres se muestran dolidos con la actitud del club y del ex entrenador, Alan Pardew, que lo marginó sin miramientos apenas un mes después de vencer al cáncer testicular. "Fue un golpe muy duro para él, no se lo merecía", lamenta la madre.

Otra vez, el "Galgo" encontraba piedras en su camino. En enero de
2014 fue cedido a Norwich. Tuvo contratiempos físicos, volvió a Argentina para realizar tratamiento de quimioterapia y apenas jugó cuatro partidos.

Después volvió a Newcastle y, en diciembre, comenzó a jugar para el segundo equipo, con compañeros menores de 21 años. "Fue un pasito previo para volver a la Primera", dice Ricardo. "Jonás se lo merece más que nadie: tiene la camiseta blanca y negra pegada en la piel", suma enérgica Mónica.

El sábado pasado fue convocado al primer equipo desde su último partido, en octubre de 2013. Aunque estuvo en el banco de suplentes ante Aston Villa y no ingresó, recibió una gran ovación de los simpatizantes y una especial dedicatoria del senegalés Papiss Cissé en el gol del triunfo 1-0.

"Siempre estuve segura de que mi hijo no sólo iba a superar la enfermedad, sino que iba a volver a jugar porque es un batallador de la vida", dice Mónica, verborrágica y apasionada cada vez que menciona a Jonás.

Sus siete años para Newcastle consolidaron el idilio con el público. "A cada lugar que voy, la gente me pregunta cuándo vuelve a jugar Jonás; es una emoción enorme como padre", dice con orgullo Ricardo.

Esa espera terminó este miércoles. El cáncer, para alegría de Jonás, su familia y el mundo del fútbol, quedó atrás.

¿Qué futuro ven para su hijo luego de esta batalla ganada? "Va a jugar otros dos o tres años, y lo va a hacer con más ganas porque quiere demostrar que todo se puede superar con carácter. Va a ser así", completa Ricardo, abrazado en el estadio junto a su mujer, su hija Eugenia y un amigo de la infancia de Jonás que vino especialmente de visita para ser testigo de este regreso a pura emoción.