Diciembre 9, 2011

La del Bolillo Gómez, una ilusión que terminó en vergüenza

El segundo ciclo de Bolillo Gómez como entrenador nacional duró 14 meses
y terminó antes de tiempo. Sin cumplir la misión que le encomendó el
país y, valga decirlo, su propio corazón. Su deseo fue siempre recuperar
la época dorada de los años 90, en la que bajo su mando la ‘tricolor'
estuvo en tres mundiales.

Por lo menos esa era la idea de la Federación Colombiana de Fútbol el
año pasado, cuando confirmó el rumor de su regreso al banquillo nacional
en una presentación en Bogotá en la que se pedía unir a la nación
entorno a su equipo (vea aquí parte del mensaje que envió en esa oportunidad Gómez).  

Ya en la cancha, debutó en su segundo ciclo contra Sudáfrica, previo a
la Copa Mundo, con un empate a un gol. En total, en el 2010 jugó ocho
partidos amistosos (ante Sudáfrica, Nigeria, Bolivia, Venezuela, México,
Ecuador, Estados Unidos y Perú), con saldo de dos triunfos, cuatro
empates y dos derrotas. (Aquí el resumen de su gestión el año pasado).

En el 2011 la imagen de la Selección empezó a mejorar. El 9 de febrero
visitó al campeón del Mundo en Madrid y dejó una buena sensación a pesar
de la caída 1-0.
Luego se midió a Ecuador, también en la capital española, y consiguió
un 2-0, el 26 de marzo, si bien tres días después en Holanda perdió 2-0 con Chile.

Antes de su primer gran reto en su segundo ciclo como seleccionador, la
Copa América, Hernán Darío Gómez enfrentó como local en Pereira y
Medellín a México (0-0) y Senegal (2-0).

El combinado colombiano llegó al torneo de selecciones en Argentina con bajo perfil, pero con victorias sobre Costa Rica (1-0) y Bolivia (2-0), más el empate con Argentina (0-0), se declaró líder del grupo A. Valga recordar que antes de debutar Bolillo amenazó con renunciar si no pasaba de la primera fase.

Ya en cuartos de final, ante un rival aparentemente asequible como Perú, su equipo se desinfló y perdió 2-0 en tiempo de adición.

Contra los incas será tal vez el último partido de Hernán Darío Gómez
como entrenador de Colombia. La renuncia que presentó este martes por el
aun no tan claro incidente en el que golpeó a una mujer cortó su sueño
de raíz. Abandona el barco de la clasificación en medio del repudio
generalizado.

Quedarán para el recuerdo todas las declaraciones que
le dio a la Alianza Informativa en las que le apuntaba a clasificar a
Brasil 2014. Solo le avalaría en el cargo que la Federación Colombiana
de Fútbol no acepte su dimisión.