Diciembre 13, 2011

Y pensar que Ronaldo se despidió en el Murillo Toro...

El viejo Manuel Murillo Toro tiene muchas historias para contar. Tantos recuerdos como, ahora, ladrillos endebles, fachadas a punto de caer, cabinas de radio que no pasarían inspecciones de seguridad industrial y alrededores que solo desafían los fanáticos del fútbol.

En sus 56 años de vida ha visto de todo. Encuentros de dos copas Conmebol, de cinco Libertadores y dos Sudamericanas. En este siglo, incluso, ya albergó tres finales del Deportes Tolima, una de ellas, la del finalización 2003, con celebración ‘vinotinto' a bordo.

También tragedias: en 1981 las tribunas de sur, norte y oriental se vinieron abajo en un partido ante el Cali. El saldo fue de 17 personas muertas y 30 heridas.

El coliseo ibaguereño se mantiene en pie, es cierto, pero cojea. La galería de imágenes adjunta a este texto (cortesía del periódico El Nuevo Día) da fe de ello.

Su zona exterior se asemeja más a un botadero de basura que a una plaza pública, los muros ya son lienzos de cuanto grafitero empírico se acerca y las piscinas exteriores, que alguna vez engalanaron el escenario, hoy están convertidas en pozos hediondos. Hasta un caballo, perdido en una zona rural cercana, complementa el triste paisaje.

Un estadio obsoleto

No estar dentro de las sedes del pasado Mundial Sub-20 le costó caro al Manuel Murillo Toro. Por esa exclusión se perdió de una urgida resurrección.

Según conoció el Golcaracol.com, actualmente la edificación se somete a unas obras de ampliación de la tribuna norte, asignada a las barras visitantes. En ese proceso, que está por concluir, tuvo una inversión de 7.000 millones de pesos y ampliará el aforo a 38.000 personas; ya llevan un año.

Uno  de los factores que ha desembocado en tal estado es que Ibagué hasta hace poco creó el Instituto Municipal para el Deportes y la Recreación (IMDRI), que se encargará de fomentar la actividad muscular y, en teoría, recuperar el Murillo Toro.

Fabián Gualteros, su gerente, dialogó con este portal para explicar la dolorosa situación. Dijo, en ese sentido, que en los cinco meses de gestión de la entidad se hicieron refacciones en los bancos técnicos, se remodelaron completamente los camerinos y se pintaron las graderías del estadio.

Esas obras y las de la tribuna norte están enmarcadas en un proyecto de reconstrucción que presentó la Alcaldía Municipal en el 2009 y se comenzó a ejecutar en el 2010.

Sin embargo, el plan para recuperar el estadio quedará en veremos. Las etapas 2 y 3, que contemplan, respectivamente, construir una cubierta para las tribunas y rehacer las áreas exteriores con parqueaderos y zonas recreativas; estará en manos de la nueva administración que asuma el próximo primero de enero.

Hay que decirlo: el Distrito, la Gobernación del Tolima y Coldeportes han querido cambiarle la cara al Manuel Murillo Toro, pero el viejo estadio, a sus 56 años, exige un esfuerzo mayor.

Temas relacionados: