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Mayo 3, 2017

Cuando el fútbol vuelve a ser romántico

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Pedrag Mijatovic anotó el único gol de la final de la Champions League del 1998, jugando con Real Madrid, frente a la Juventus de Didier Deschamps. AFP

Pedrag Mijatovic anotó el único gol de la final de la Champions League del 1998, jugando con Real Madrid, frente a la Juventus de Didier Deschamps. AFP

Jugar una semifinal de la Champions League no es cualquier cosa. Y esto quedó más que claro tras los dos partidos de ida de la versión del 2017. Por un lado, Real Madrid mostró su categoría y sin despeinarse le pasó por encima a un Atlético que cada vez deja más claro que su cima en el fútbol fue en el pasado, cuando alcanzó dos finales continentales e incluso un título de Liga.

La otra semifinal fue la misma vaina. Juventus puso un conjunto demasiado sólido, muy seguro, que le sacó una ventaja importante a un Mónaco, que se caracterizó por sus contraataques y por encontrar los huecos y las debilidades de las defensas contrarias, pero frente a los italianos fue imposible.

Uno no tiene por qué adelantarse a los hechos, sin embargo, por más dignos merecedores de estar en semifinales que hayan sido Atlético de Madrid y Mónaco, pareciera que las estrellas se hubieran alineado para que Europa vuelva a vivir una auténtica final de Champions League, entre dos grandes del continente.

Solo con la idea de volver a ver en la definición del torneo continental de clubes más importante del planeta a la ‘Reina de Europa’ contra la ‘Vecchia Signora’ muchos románticos del fútbol esperan que aquella noche del 3 de junio en Cardiff llegue lo más antes posible. Por lo menos yo, sí. 

En 1998 los dos equipos se encontraron en una final que significó el regreso del Real Madrid en el panorama del fútbol europeo. Un señor Jupp Heynckes se enfrentó a un tal Marcello Lippi. Un Real con Fernando Hierro, Roberto Carlos, Fernando Redondo, Clarence Seedorf, Raúl, Davor Suker y Pedrag Mijatovic, superó a una ‘Juve’ con Angelo Peruzzi, Angelo Di Livio, Paolo Montero, Didier Deschamps, Edgar Davids, Zinedine Zidane, Pippo Inzaghi y Del Piero.

El fútbol es una proesa, un espectáculo, y el tiempo se encarga de devolvernos aquellas emociones que nos hicieron enamorarnos de este deporte. ¡Bendita sea la Champions League!