Junio 12, 2019

De tocar fondo a una remontada épica: así fue el camino del Junior hacia la novena estrella

Junior

Los jugadores salen a festejar el título de campeón, en El Campín. Foto: AFP.

El cuadro barranquillero supo redireccionar un turbulento camino, de la mano del técnico Julio Comesaña, para lograr la hazaña y revalidar su título de Liga Águila.

Este miércoles, Junior de Barranquilla salió airoso de su visita al Deportivo Pasto y conquistó su noveno título en el fútbol profesional colombiano. 

En un semestre con múltiples altibajos, el 'tiburón' reaccionó en momentos en clave y, tras un buen cuadrangular, hizo gala de su título de 'monarca' del balompié nacional para imponerse contra un heroico cuadro 'volcánico'. 

En enero, tras consagrarse como campeón de la Superliga contra Deportes Tolima, las cosas iniciaron 'color de rosa' en el campeonato doméstico. Tres victorias en tres fechas (contra Patriotas y Medellín, de local, y frente a América, de visitante), hacían creer a la afición juniorista.

Luego llegaría el primer empate (1-1) contra Rionegro Águilas. Un resultado que se volvió extremadamente repetitivo en el torneo liguero y que, por poco, le cuesta la eliminación al 'tiburón'. 

En las jornadas venideras, Junior alternaría entre victorias e igualdades, siendo protagonista de duelos interesantes, como una victoria de visitante contra Tolima (1-2, el 20 de febrero) o aquél trepidante empate contra Santa Fe, en El Campín, por 3-3.

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Sin embargo, la crisis tocaría las puertas del equipo rojiblanco. La goleada al Huila, por 3-0, en el 'Metro' (el 24 de marzo, por la fecha 11) no sería más que un espejismo. Tras ese triunfo, vendría una sequía de diez encuentros ligueros sin victorias (nueve empates y una derrota, contra Millonarios). 

Casi dos meses sin sumar de a tres. Una muy mala racha que, sumada al mal desempeño en Copa Libertadores, le costaron la 'cabeza' a Luis Fernando Suárez, quien fue destituido el pasado 3 de mayo. 

Solo dos días después del despido del DT paisa, volvería al club el ya histórico Julio Comesaña que, tras un breve paso por el argentino Colón, estaba de nuevo al frente de las filas junioristas. Desde el día uno dejó claras sus intenciones de repetir estrella con una frase contundente: “Junior no es menos que nadie y puede ser más que muchos”.

Aun así, no arrancó bien. Derrota contra Cúcuta, por la última fecha del todos contra todos, que dejó al equipo séptimo con 30 puntos, a dos unidades del 'abismo'. Luego, empate sin goles como local, contra Nacional, que marcaría un inicio dubitativo de cuadrangulares.

El solo conseguir victoria en los primeros cuatro partidos de la fase final dejaban agonizando el sueño de campeonato. Sin embargo, un envión en las últimas dos jornadas (triunfos 2-0 contra Deportivo Cali y 2-3 contra Atlético Nacional, en el Atanasio Girardot) dieron como sobreviviente a un cuadro 'tiburón' que tuvo hasta el final un apasionate 'cabeza a cabeza' con Tolima. 

Lo impensado un mes atrás era ya una realidad, Junior estaba otra vez en la gran final de la Liga Águila. En frente, estaba un Deportivo Pasto que solo sumó un punto más que los 'rojiblancos' en el todos contra todos, pero que dio la sorpresa al dejar afuera a Millonarios. 

No tendrían a Luis Díaz, convocado a Copa América, pero sí a Gabriel Fuentes quien fue acariciado por la 'diosa fortuna' en un gol tan peculiar como crucial. En la vuelta, los barranquilleros supieron sufrir, manejar los tiempos y al final revalidaron su 'casta' a la hora de jugar finales. 

Tras una dura tormenta, el barco comandado por 'Teo' Gutiérrez, Sebastián Viera, Víctor Cantillo y, obviamente, Julio Comesaña, llegó al puerto de la gloria. Junior sigue siendo el amo y señor del fútbol profesional colombiano.

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